SAO PAULO, 25 mar (Xinhua) — Empresas tecnológicas de Brasil están mirando cada vez más hacia China como modelo para el desarrollo y la aplicación de la inteligencia artificial (IA) en servicios públicos digitales, con el objetivo de integrar plataformas y mejorar la relación entre el Estado y los ciudadanos, en un contexto que también exige regulación y soberanía tecnológica. Así lo afirmó este miércoles el ingeniero Magno Maciel, vicepresidente de la firma brasileña X-Via, durante un seminario celebrado en Sao Paulo por el grupo empresarial LIDE, centrado en el uso de la IA por el sector privado para servicios públicos. “China es para nosotros, empresas que trabajamos con tecnología, una gran referencia. Y cuando hablamos especialmente de soluciones para el ciudadano, eso es particularmente importante. Primero, por la cuestión de las súper ‘apps'”, dijo Maciel en entrevista con Xinhua. “China es vista como un gran ecosistema de soluciones que centraliza los servicios en un solo entorno digital. Así, existen numerosos actores en China en los que uno, como individuo, sea consumidor o ciudadano, puede hacer prácticamente todo en su vida en un único entorno”, agregó. El ejecutivo, cuya empresa provee soluciones digitales a gobiernos regionales en Brasil, señaló que este modelo comienza a replicarse en el país sudamericano. A su juicio, la integración de servicios no solo mejora la experiencia del usuario, sino que también incrementa la eficiencia del aparato estatal. “¿Por qué necesito tener múltiples aplicaciones? Una para decir que soy yo mismo, otra para tener mi vínculo con mi inmueble, otra con el automóvil, otra para pagar una cuenta. Cuanto más podamos unificar esto, no solo es una mejora en la experiencia del usuario, sino principalmente una cuestión de eficiencia económica. No quiero una máquina pública gestionando un parque tecnológico disperso y fragmentado”, agregó. Maciel subrayó que el principal desafío radica en la integración de sistemas, es decir, en lograr que plataformas del sector privado y bases de datos gubernamentales interactúen de manera fluida y segura. “Lo que está detrás de esto es la gran cuestión compleja: cómo integrar las cosas. Cómo una aplicación de entrega conversa con un órgano o con datos del gobierno para validar, por ejemplo, mi dirección. Cómo el sistema financiero, al realizar un pago en China, se conecta con datos del mercado privado para que la transacción ocurra de forma más simple. Esos son los grandes ejemplos que nos inspiran”, afirmó. En cuanto al avance global de la inteligencia artificial, Maciel advirtió que los países líderes están logrando equilibrar innovación y regulación. “Lo que hemos observado es que los países que hoy están en la punta de la innovación, como China y Estados Unidos, han tenido una visión bastante madura para equilibrar innovación con cumplimiento normativo, garantías y regulación”, indicó. Y comparó: “la inteligencia artificial evoluciona muy rápido, pero es una carrera en la que muchas veces tenemos un auto de Fórmula 1 compitiendo con una carreta, y la carreta es la legislación, que es más lenta. El problema es que ese auto está acelerando mucho y no podemos perderlo de vista”. Según Maciel, el principal riesgo no es la existencia de regulación, sino la ausencia de un marco claro. “El gran problema no es tener regulación, es quedar en el limbo entre no tener nada y algún día tener algo. No queremos estar en esa zona gris que genera todo tipo de inseguridad”, afirmó. Maciel también abordó el concepto de soberanía tecnológica, al que definió como un elemento estratégico en el contexto actual. En ese sentido, señaló la importancia de garantizar la supervisión del uso de estas tecnologías. “Se trata de asegurar que estos recursos no se utilicen para fines negativos, como facilitar actividades criminales. No queremos que sea un instrumento opaco en la sociedad, sin capacidad de evaluación”, dijo. Durante el encuentro, que reunió a representantes del sector público y privado, el diputado Aguinaldo Ribeiro, relator del proyecto de ley sobre regulación de la IA en Brasil, coincidió en la necesidad de avanzar hacia un marco normativo que acompañe el ritmo del cambio tecnológico. “Brasil enfrenta el desafío de aprobar un marco regulatorio para la inteligencia artificial (IA) que combine innovación tecnológica con seguridad jurídica, en medio de una transformación global comparable a una nueva revolución industrial”, afirmó el diputado durante su exposición. En ese marco, dijo que Brasil atraviesa “un momento muy bueno” para avanzar en la regulación del sector, al tiempo que defendió una legislación capaz de adaptarse a la velocidad del cambio tecnológico. “Estamos viviendo una nueva revolución industrial, sin darnos cuenta, pero está ocurriendo ahora mismo”, afirmó Ribeiro, al destacar el impacto acelerado de la IA en la economía y la sociedad. En línea con Maciel, el diputado señaló que uno de los principales retos es que la tecnología evoluciona más rápido que la capacidad de los gobiernos para regularla. En ese contexto, defendió que la futura legislación debe equilibrar tres elementos centrales: seguridad jurídica, protección de derechos fundamentales e incentivo a la innovación. Ribeiro subrayó que la clave del marco regulatorio será la gobernanza, con un modelo basado en la clasificación de riesgos, que permita adaptar la ley a la evolución de las tecnologías. En este contexto, subrayó que los datos se han convertido en “la moneda más valiosa” de la economía digital y planteó la necesidad de mecanismos legislativos ágiles para evitar vacíos regulatorios frente al rápido avance tecnológico. Fin
