Titulares de Xinhua: Replanteando la percepción de los funcionarios sobre los méritos administrativos

BEIJING, 25 mar (Xinhua) — Una bombilla no es algo que la mayoría de la gente asociaría con la gobernanza. Sin embargo, hace casi cuatro décadas, mientras trabajaba como jefe del Partido en la prefectura de Ningde, una de las zonas más pobres de la provincia oriental china de Fujian, Xi Jinping dijo a los funcionarios locales que garantizar el acceso a las necesidades cotidianas para los habitantes de áreas remotas, incluso a artículos tan básicos como bombillas y jabón, era también una medida de buena gobernanza. Este comentario puso de relieve una cuestión universal y profunda: el desempeño de un funcionario, ¿debe evaluarse con base en los beneficios económicos a corto plazo, en proyectos visibles, en reconocimientos formales o en mejoras tangibles en el bienestar de la población? Xi respondió con lo que describió como “una correcta comprensión del significado de desempeñar bien las funciones”, un principio rector para los funcionarios según el cual se prioriza el bienestar de las personas y se valoran los resultados tangibles a largo plazo, si bien estos tal vez no sean inmediatamente visibles, pero se logran mediante una toma de decisiones sensata y acciones concretas. A finales de febrero, el Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh), con Xi en su núcleo, puso en marcha una campaña de estudio en todo el Partido, en la que insta a sus miembros, en particular a los funcionarios de distritos, de niveles de dirección y superiores, a revisar su mentalidad sobre los méritos administrativos, con el fin de ofrecer resultados que “se sostengan en la práctica, ante los ojos del pueblo y a través del tiempo”. La campaña, que se extenderá hasta julio, tiene como objetivo corregir las visiones equivocadas en torno a la gobernanza que a menudo dan lugar a proyectos vanidosos, riesgos ocultos, cargas pesadas para las comunidades locales y descontento público. Este es el esfuerzo más reciente de Xi, quien actualmente ejerce como secretario general del Comité Central del PCCh, presidente de China y presidente de la Comisión Militar Central, para fortalecer la autogobernanza del Partido, y da continuidad a la iniciativa del año pasado centrada en la mejora de la conducta. “La eficacia, en constante mejora, de la autogobernanza del Partido, es la garantía suprema para el desarrollo económico y social”, afirmó el mandatario chino. Este énfasis fue reiterado durante una gira de inspección realizada el lunes, en la que Xi subrayó la importancia del liderazgo y la construcción del Partido para desarrollar la Nueva Área de Xiong’an, una naciente ciudad moderna situada a unos 100 km al sur de Beijing, que se busca transformar en un centro de innovación y un modelo de desarrollo de alta calidad. Xi urgió a los funcionarios de Xiong’an a asumir plenamente sus responsabilidades, dedicarse de lleno a la implementación de políticas y ofrecer buenos resultados. Los teóricos del Partido han señalado que la más reciente campaña de estudio se enfoca en fortalecer el desarrollo político del Partido y de sus funcionarios. Dado que China ha entrado en el año inaugural del XV Plan Quinquenal (2026-2030), el cumplimiento de sus metas de desarrollo dependerá en gran medida de si estos actúan con una comprensión adecuada de los méritos administrativos, así como con un enfoque pragmático. Eduardo Regalado, investigador del Centro de Investigaciones de Política Internacional de Cuba, sostuvo que fomentar una visión correcta acerca del desempeño entre los funcionarios ha surgido como un concepto clave en el marco de gobernanza del PCCh para la nueva era, y ayudará a China a transformar su modelo de desarrollo hacia una mayor calidad, eficiencia y equidad. EL PUEBLO PRIMERO Un propósito fundamental de la campaña es erradicar la tendencia existente entre algunos funcionarios de sacrificar el bienestar público en su afán por embellecer sus historiales de desempeño. En una reunión de alto nivel, Xi condenó el despilfarro de fondos que se emplearon para pintar fachadas en algunas zonas rurales, precisamente en un momento en que estas acababan de salir de la pobreza o aún luchaban por superarla. Xi apuntó que gastar con suntuosidad para encalar las paredes en esos lugares, algo que ni alimenta ni viste a la gente, es “fútil y constituye un desperdicio de fondos públicos”. Mientras que algunos funcionarios pecan de imprudencia, otros optan deliberadamente por la inacción. Hay quienes prefieren ir a lo seguro y eluden sus responsabilidades, bajo la creencia de que “cuantos más platos laves, más platos romperás”. En numerosas ocasiones, Xi ha arremetido contra estos “tipos simpáticos” y las “personas indecisas” que se abstienen de actuar, advirtiendo que aquellos carentes de dedicación no lograrán nada y pondrán en peligro iniciativas cruciales. Por el contrario, un paradigma de buena gobernanza citado con frecuencia por el presidente chino es Jiao Yulu, un humilde jefe del Partido en el poco conocido distrito rural de Lankao, situado en la provincia de Henan, en el centro de China, a principios de la década de 1960. Ante la amenaza de tormentas de arena, inundaciones y una salinización generalizada del suelo, todo lo cual dejaba a numerosos residentes luchando por conseguir comida, Jiao y sus colegas trabajaron incansablemente para plantar barreras forestales con la finalidad de combatir el avance de las arenas y las inundaciones. Así, ayudaron a Lankao a superar gradualmente la escasez crónica de alimentos. Sin embargo, Jiao no vivió para ver los resultados plenos de estos esfuerzos, pues falleció a causa de un cáncer de hígado a los 42 años, en 1964. Xi se sintió profundamente conmovido cuando leyó por primera vez la historia de Jiao, siendo aún estudiante de secundaria. Aseguró que su espíritu, caracterizado por un enfoque que prioriza a las personas y por una dedicación incansable y desinteresada, le había servido de guía a lo largo de su propio recorrido, desde funcionario de base hasta convertirse en el máximo líder de China. A principios de los años 80, cuando trabajaba en el distrito de Zhengding, en la provincia septentrional china de Hebei, Xi hizo gestiones para recortar las cuotas de adquisición oficial de cereales para la localidad, que se había ganado la reputación de “distrito con grandes cosechas”, tras enterarse de que algunos agricultores allí se quedaban sin suficiente grano para comer. “Zhengding preferiría renunciar a esa fama como modelo nacional de alta producción de grano antes que comprometer el bienestar de nuestro pueblo”, dijo. Para Xi, la gobernanza debe guiarse por las necesidades del pueblo, más que por el espectáculo político. La verdadera búsqueda de un funcionario, afirmó, no debería ser un alto cargo, sino ponerse a la altura de las expectativas de la gente. A partir de sus experiencias directas de adversidades rurales en su adolescencia, Xi lanzó una campaña nacional para erradicar la pobreza poco después de asumir el cargo más alto del Partido en noviembre de 2012, movilizando a todo el aparato del PCCh hacia dicho objetivo. Bajo su dirección y durante ocho años, China logró sacar a casi 100 millones de habitantes rurales de la pobreza absoluta. Tomando la reducción de la pobreza no como un punto final, sino como un paso para corresponder a las expectativas de la población de una vida mejor, Xi pasó entonces a una visión más amplia: lograr la prosperidad común para todos y construir, para mediados de siglo, un gran país socialista moderno. Pero definir los objetivos adecuados constituye solo una parte de la tarea. Por ello, Xi ha puesto un fuerte énfasis en mejorar el marco institucional que rige la conducta de los funcionarios. Ha subrayado que, además de fomentar la mentalidad correcta, resulta esencial fortalecer los sistemas que limiten y supervisen el ejercicio de las funciones públicas. Al mismo tiempo, con el fin de estimular al funcionariado a asumir sus responsabilidades, Xi hizo establecer claros requisitos de selección y nombramiento. Los funcionarios que han cometido errores con buenas intenciones reformistas o por falta de experiencia deben ser protegidos y diferenciados de aquellos que han abusado deliberadamente de la disciplina y la ley o han buscado ganancias ilegales, según el principio de las “tres distinciones”, propuesto por Xi. “Los funcionarios deben ser seleccionados y promovidos en función de lo que han hecho, lo que han logrado y si su trabajo es reconocido tanto por el Partido como por el pueblo”, explicó Xi, en unas declaraciones publicadas en marzo por la revista Qiushi, una publicación insignia del Partido, tras el lanzamiento de la campaña de estudio. “Se debe dar preferencia a quienes se atrevan a asumir responsabilidad, mostrar iniciativa, entregar resultados con destreza y demostrar desempeños sobresalientes”, afirmó Xi. PROCEDER DESDE LA REALIDAD La última campaña para fomentar una buena cultura de gobernanza pone de relieve la necesidad de actuar desde la realidad y respetar las leyes objetivas. Esta convocatoria pretende abordar problemas, como que algunas localidades replican ciegamente éxitos ajenos, lo que refleja una dependencia excesiva de un único modelo y una falta de toma de decisiones pragmáticas y bien concebidas. En la Conferencia Central de Trabajo Económico del año pasado, Xi criticó a algunos funcionarios locales por perseguir a ciegas méritos administrativos a despecho de las condiciones locales, a la hora de unirse a la tendencia de la industria de chips o a proyectos del “nuevo trío”: vehículos eléctricos, baterías de litio e industria fotovoltaica. En repetidas ocasiones, Xi ha subrayado la importancia de fundamentar las soluciones en las condiciones locales, lo cual también es una característica distintiva de su teoría de gobernanza. A menudo ha comparado la toma de decisiones con encontrar la llave correcta para cada cerradura, una idea que rechaza las soluciones únicas para todos y enfatiza la necesidad de adaptar las políticas a diferentes condiciones. Ya sea al abordar el desarrollo urbano o la política energética, Xi ha advertido contra ideas desvinculadas de la realidad. Bajo su liderazgo, China ha logrado avances sólidos en la transición ecológica y ha fijado ambiciosas metas para alcanzar el pico de emisiones de dióxido de carbono antes de 2030 y alcanzar la neutralidad de carbono antes de 2060. Sin embargo, estos compromisos no suponen cerrar totalmente los proyectos energéticos tradicionales, como es el caso del carbón, lo cual sería poco realista. En 2024, durante una visita a la municipalidad de Chongqing, en el suroeste de China, Xi enfatizó que, aunque se debe impulsar el desarrollo ecológico, también resulta de importancia vital garantizar la estabilidad del suministro energético. “Llenar primero el estómago y luego comer bien”, advirtió el mandatario contra prácticas demasiado idealistas. Xi también ha alertado sobre los puntos de vista erróneos sobre los méritos administrativos conducentes a “estadísticas infladas”, proyectos ficticios o PIB “impulsado por facturas”, un fenómeno en el que algunas autoridades locales utilizan reembolsos para atraer empresas fantasma y crear una falsa prosperidad. Este tipo de prácticas están incluidas actualmente entre las principales tareas de rectificación en 2026. Xue Jiping, presidente de una compañía fabricante de fibra óptica, señaló que combatir estas irregularidades ha contribuido a que las firmas respetuosas con la ley tengan una verdadera sensación de seguridad y mayor confianza al incrementar sus inversiones. La lucha contra la falsificación refleja la insistencia de larga data de Xi en la integridad. En 2017, cuando la provincia nororiental china de Liaoning reportó un crecimiento negativo tras eliminar sus falsos datos económicos, Xi reconoció el valor de esa honestidad. Xi señaló que, aunque las figuras reales no parecieran impresionantes, eran “realmente atractivas”, porque eran auténticas. En este aspecto, prometió el apoyo inquebrantable por parte de las autoridades centrales a aquellos que se atrevían a dar a conocer su aspecto real, en lugar de exponer una falsa prosperidad. El 12 de marzo, el órgano legislativo nacional de China aprobó una meta de crecimiento del PIB de entre el 4,5 y el 5 por ciento para 2026, a la vez que se comprometía a “esforzarse por mejorar en la práctica”. El mismo pragmatismo se refleja en el XV Plan Quinquenal, aprobado por los legisladores ese mismo día. Dicho plan señala que el crecimiento del PIB se va a mantener dentro de un rango razonable, con metas anuales que se alinean con las circunstancias. Otras metas establecidas en el plan también demuestran un enfoque realista. “Estas disposiciones reflejan una clara orientación de valores: el desarrollo no se logra con palabras y acciones grandilocuentes. Los funcionarios deben trabajar con mangas levantadas y centrarse en resultados reales”, indicó Yu Shaoxiang, investigador en la Academia Nacional de Modernización China, adjunta a la Academia de Ciencias Sociales de China. “Al dar inicio al período del XV Plan Quinquenal, debemos limpiar el fango y purificar el aire”, dijo Xi, instando a los funcionarios a adoptar un enfoque veraz y pragmático al elaborar planes nacionales y locales. “Todos los planes deben basarse en la realidad, persiguiendo un crecimiento sólido sin cifras infladas, y promoviendo un desarrollo de alta calidad y sostenible. Se exigirán responsabilidades a quienes actúen con imprudencia, escalonen metas inapropiadamente o lancen proyectos indiscriminadamente”, agregó. PERSPECTIVA A LARGO PLAZO Desde el inicio de su mandato como servidor público, Xi ha enfatizado que lo realmente importante es servir a los intereses a largo plazo del país, en lugar de buscar reconocimiento personal o aplausos inmediatos. Este enfoque refleja una comprensión particular sobre la gobernanza, la cual se aleja del abordaje del desarrollo como una carrera rápida dentro de un solo mandato. Xi ha advertido contra la tentación de perseguir victorias rápidas o “resultados instantáneos” mediante proyectos a corto plazo de alto impacto, comparando tales prácticas con agotar recursos para ganancias efímeras. Pocas áreas ilustran la necesidad de un pensamiento a largo plazo tan claramente como la preservación del patrimonio cultural y la protección del medio ambiente, donde los beneficios a menudo tardan años, incluso décadas, en manifestarse por completo. Cuando trabajaba como gobernador interino de la provincia de Fujian entre 1999 y 2000, Xi eligió detener un proyecto minero en la ciudad de Sanming, luego de que se encontrara que el lugar contenía fósiles y artefactos que arrojaban luz sobre la actividad humana temprana en la región. Más tarde fue reconocido como uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes del sur de China. Este enfoque volvió a ser destacado años más tarde, mientras Xi trabajaba en la vecina provincia de Zhejiang. Durante una visita de inspección local, los funcionarios lo guiaron a un parque industrial que estaban ansiosos por mostrar. Sin embargo, cuando Xi se enteró de que muchas de las fábricas allí no eran más que industrias anticuadas trasladadas desde regiones vecinas más desarrolladas, su rostro se ensombreció. “¿Qué hay que ver aquí?”, preguntó. “Aprovecha tus propias fortalezas y protege las montañas verdes y las aguas cristalinas de aquí: eso debería ser tu mayor mérito administrativo”. El mensaje era inconfundible: perseguir cifras económicas rápidas a costa de la salud ecológica a largo plazo no era el tipo de logro que contaba en realidad. Cerca de una década después, el mismo cálculo, es decir, priorizar la seguridad ecológica a largo plazo en lugar de la expansión a corto plazo, moldeó la política de Xi hacia el río Yangtse, el más extenso de China y una arteria económica vital. En 2016, en una reunión de alto nivel centrada en la Franja Económica del Río Yangtse, Xi inició con un mensaje directo a los funcionarios locales: “Puede que estén decepcionados hoy: esto no es una discusión sobre desarrollo, sino sobre protección”. Xi dejó en claro que la recuperación ambiental debería colocarse en la parte superior de la agenda, destacando una evaluación integral del desarrollo no solo basada en la rapidez, sino también en la sostenibilidad y los beneficios a largo plazo. Las implicaciones de este énfasis en la salud del medio ambiente se extendieron mucho más allá del propio río, confirmando que la previsión estratégica, la planificación concienzuda y la ejecución minuciosa deberían ser las características definitorias del modelo de desarrollo de China. La campaña de estudio sobre el concepto de méritos administrativos, por su parte, se lanzó justo antes del despliegue del XV Plan Quinquenal, el penúltimo en el impulso de China por lograr básicamente la modernización de cara a 2035. Desde la década de 1950, estos planes han servido tanto como metrónomos como navegadores del desarrollo de China, guiando la transformación del país de la escasez a la segunda mayor economía del mundo. “La formulación científica y la implementación sostenida de los planes quinquenales es una experiencia importante de gobernanza de nuestro Partido y una ventaja política clave del socialismo con características chinas”, dijo Xi, quien ha liderado el enorme esfuerzo detrás de la redacción de los tres planes quinquenales más recientes del país. Este sistema de planificación otorga gran importancia a la previsión. Hou Yongzhi, miembro del Centro de Investigación del Desarrollo del Consejo de Estado de China, resaltó que los 109 proyectos importantes incluidos en el XV Plan Quinquenal abarcan múltiples áreas clave de la modernización china, con una parte considerable centrada en el desarrollo de nuevas industrias y sectores emergentes. Diseñados para sentar las bases del futuro, estos proyectos proporcionarán un fuerte apoyo al crecimiento económico y al bienestar de la población del país, señaló Hou. Alexander Davey, analista del Instituto Mercator para Estudios de China con sede en Berlín, explicó en una entrevista con la revista alemana Der Spiegel que los planes quinquenales de China actúan como una brújula para los cuadros del Partido y los funcionarios gubernamentales. Para ellos, los planes señalan cómo deben trabajar y qué necesitan lograr. El énfasis en la planificación a largo plazo también ayuda a explicar por qué Xi ha instado repetidamente a los funcionarios a valorar no solo los logros visibles, sino también el trabajo que está menos a la vista, el cual sienta las bases para el desarrollo futuro. “La revitalización de la nación china es una carrera de relevos, en la que el testigo debe pasarse de una generación a otra, y cada generación debe esforzarse por correr bien su propia etapa”, dijo Xi. Fin