Especial: “Es una asfixia criminal”, mujeres cubanas cargan el peso del bloqueo de EE. UU.

LA HABANA, 8 abr (Xinhua) — Leyanis Arístides, trabajadora de educación e integrante de la Federación de Mujeres Cubanas, llega cada mañana a su escuela de La Habana Vieja, en la capital, sin saber si habrá electricidad. Esta docente, de 42 años, explica que la falta de combustible por el endurecimiento del bloqueo estadounidense ha dejado sin luz a sus alumnos durante horas, impidiendo el uso de computadoras y ventiladores en el aula. “Afectan a la accesibilidad de varios recursos”, dijo Arístides a Xinhua, añadiendo que los niños pierden clases y los materiales escolares escasean. Esta realidad no es un caso aislado. En Cuba, un país bajo bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos desde 1962, las mujeres enfrentan diariamente la carestía de productos básicos. En los últimos meses, la Administración de Donald Trump recrudeció las sanciones, afectando a sectores sensibles como educación, salud y alimentación. Marisa Chacón, de 59 años, se define como “orgullosa de ser cubana” y asegura que el bloqueo ha sido una constante desde el triunfo de la Revolución en 1959. “Es imposible pensar que un país sin combustible pueda vivir”, afirmó. Chacón cuenta que los apagones la han obligado a cocinar los alimentos en su propio centro de trabajo porque en su casa no hay electricidad. “Realmente se me va la luz, a veces no tengo en casa”, comentó, puntualizando que las computadoras de su oficina tampoco funcionan por los cortes, lo que retrasa sus labores. Georgina Vázquez, de 73 años, es estomatóloga retirada y una gloria deportiva de la isla. Para ella, el bloqueo es “una asfixia” que ha padecido desde que tiene uso de razón. “Nos impide hacer un buen deporte, nos impide realizar una profesión con todas las condiciones”, denunció. Vázquez relata que su hijo creció bajo el cerco y que ella misma logró sus estudios y marcas atléticas con enormes dificultades. Ahora, con el recrudecimiento de las sanciones al petróleo, asegura que movilizarse por el país se ha vuelto casi imposible. “Tengo familia en el interior y me gusta ir a visitarla, se hace difícil hasta ir a las provincias”, lamentó. “Estamos muy afectadas en nuestra familia y en todos los servicios”, insiste Arístides. A su juicio, las medidas de Washington son “realmente crueles” y han acrecentado las necesidades. Chacón cree que la resistencia está en los genes de los cubanos y que las mujeres seguirán buscando maneras de crecerse ante la crisis. Vázquez, por su parte, calificó la política de “criminal”, y denunció que “ellos piensan que es el Gobierno el afectado, pero es el pueblo, los más vulnerables”. Arístides coincide en que la carestía golpea a las familias. “Se ve en la falta de medicamentos, en la falta de implementos para el estudio”, relató, refiriéndose a la contingencia eléctrica que afecta a las escuelas. Chacón, optimista a pesar de todo, cree que algún día el cerco caerá. “Tal vez yo no lo vea, porque ya tengo 59 años, pero alguien verá que ese bloqueo es injusto”, afirmó. “No importa lo que él quiera quitar, que quite lo que quiera, que nosotros vamos a seguir aquí”, aseveró en referencia a Washington. Para Vázquez, el principal deseo es que los jóvenes aprendan a creer “en todo lo que nosotros estamos luchando”. Las tres mujeres consultadas por Xinhua coinciden en que el bloqueo no solo empobrece, sino que les roba derechos básicos como viajar, divertirse o ver a sus familiares. El bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra Cuba desde 1962, recrudecido en los últimos años por la Administración Trump, limita el acceso a medicamentos, tecnología médica y alimentos para los sectores más vulnerables de la población de la isla. De acuerdo con la Cancillería cubana, ese cerco ha costado a la isla, a precios corrientes y tomando en cuenta el comportamiento del dólar frente al valor del oro en el mercado internacional, perjuicios acumulados y cuantificables por más de 2,1 billones de dólares. Según las últimas cifras oficiales disponibles, solo desde marzo de 2024 hasta febrero de 2025, causó daños y perjuicios materiales a Cuba estimados en más de 7.556 millones de dólares, lo que representa un incremento del 49 por ciento con respecto al período anterior. Fin