BUENOS AIRES, 10 abr (Xinhua) — La obra “Arte moderno y vanguardia gráfica en China” fue presentada la noche del viernes en el Museo Nacional de Arte Oriental (MNAO) de Buenos Aires, la capital argentina, con la presencia de la autora de la publicación Verónica Flores, además de diplomáticos, académicos, gestores culturales, prensa especializada y público interesado en el arte del país asiático. Flores, doctora en Historia y Teoría de las Artes, dijo en entrevista con Xinhua que “el libro propone un acercamiento a las condiciones que dieron origen al desarrollo del arte moderno en cruce con la historia social, cultural y política de China durante las primeras décadas del siglo XX. Recupera un contexto dinámico y complejo, de gran riqueza en las ideas e influencias circulantes, a raíz de las profundas transformaciones en el ámbito de la cultura, el pensamiento y las artes visuales”. “Se analiza, en particular, el devenir de un movimiento artístico promovido inicialmente en la ciudad de Shanghai por el célebre escritor Lu Xun, quien es considerado como el padre de la literatura moderna en China. Este movimiento, compuesto por jóvenes artistas provenientes de distintas regiones del país, impulsó la recuperación del grabado xilográfico, como técnica manual de impresión en serie, para su uso como medio de expresión y reflexión acerca de las condiciones sociales de la época”, detalló la entrevistada. La experta en China y cultura de Asia Oriental precisó que el eje argumental de la obra “se desplaza desde la formación del campo moderno del arte en China, con la aparición de nuevas instituciones, prácticas, concepciones y circuitos de publicación y exhibición, hasta la revalorización del grabado creativo por parte de este movimiento y su expansión territorial en el marco de un proceso emancipatorio más amplio”. Añadió que “en esta trama narrativa se busca poner de manifiesto la vitalidad de los debates sobre la función social del arte, las redes de interacción entre grupos de artistas comprometidos con el cambio social, las influencias estéticas y los nuevos modos de trabajo y difusión que lo hicieron posible”. “En un contexto histórico difícil, por el avance de los conflictos bélicos, se pone de manifiesto la capacidad que tuvieron estas experiencias para promover una dimensión creativa de la práctica política y una forma de arte reflexivo que fue revistiendo, en su extensión territorial, un carácter a la vez moderno, público y masivo”, subrayó la académica. La obra, de 340 páginas, fue recientemente publicada por la Editorial Fundación Hanaq y cuenta con 130 imágenes. A la ceremonia de presentación acudieron, entre otros, Zhang Xiaowei, consejero de la Embajada de China en Argentina; Rocío Boffo, directora del MNAO, y los académicos Maya Alvisa y Rubén Pose, que acompañaron a la autora sobre el estrado. Consultada con qué se puede encontrar el lector, Flores señaló que “este libro propone al lector un umbral de conocimiento, de relación con la historia social, política y cultura de China. Es un umbral entre muchos posibles para acercarse a la historia, pero también es un encuentro con el arte, en este caso el arte moderno en China, específicamente un contacto con el movimiento xilográfico moderno que llevó adelante lo que en el libro llamamos arte de vanguardia gráfica”. Sobre la cada vez mayor cercanía cultural entre China y Argentina, y los lazos que se pueden trazar entre las dos partes, Flores manifestó que “la presencia de la cultura china en Argentina se ha fortalecido en los últimos años, así como también el interés en el público por ampliar y profundizar sus conocimientos”. “Ello ocurre, sobre todo, en el ámbito del estudio de la lengua y la literatura, pero también a través del acceso más directo a nuevos productos culturales que incorporan el avance tecnológico como el cine de animación, el arte digital, los videojuegos y las plataformas de series y películas que exhiben escenarios y narrativas que plantean curiosidad e interés por aprender”, puntualizó. Este renovado contacto “se aprecia sobre todo entre los jóvenes, que se muestran más proclives incluso a establecer viajes de turismo y de estudio, así como también a aplicar a becas de formación y programas de intercambio”, apostilló. En el caso del arte moderno y gráfico de China, indicó que “se presenta como una referencia de valor para establecer puntos de contacto y comparación con experiencias de movimientos artísticos de las primeras décadas del siglo XX en Argentina, que también estuvieron involucrados en la experimentación, la estética moderna y el diseño gráfico desde una actitud crítica y reflexiva respecto de la realidad social y política de su tiempo”. La académica, por último, consideró que el caso chino ayuda a seguir pensando la relación estrecha entre arte, vanguardia y compromiso social. Y que es, además, un puente para el conocimiento mutuo. “En última instancia, estudiar comparativamente las experiencias históricas, convocar la creatividad en nuestros métodos y procurar la innovación en nuestros modos de ver y en nuestras propias prácticas investigativas nos alienta a seguir cultivando el conocimiento mutuo entre Argentina y China, así como también las maneras de compartirlo”, sostuvo. 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