Especial: El Niño de 2026 golpea al agro brasileño con inundaciones en el sur y sequía en el norte

RÍO DE JANEIRO, 20 ago (Xinhua) — El fenómeno climático El Niño, que este año se presenta con intensidad “muy fuerte”, está afectando de manera desigual la producción agrícola de Brasil, con lluvias torrenciales en el sur del país y una severa escasez hídrica en las regiones norte y nordeste, alertaron expertos consultados por Xinhua. El climatólogo Carlos Nobre, investigador de la Universidad de Sao Paulo (USP) y una de las referencias más reconocidas en el país sobre cambio climático, advirtió que los eventos extremos “no son algo que solo sucederá en el futuro, ya están sucediendo”. En relación al impacto sobre la agricultura, Nobre explicó que el calentamiento de los océanos aumenta la evaporación y el vapor de agua en la atmósfera, lo que “es el combustible de las lluvias muy intensas. Estas lluvias muy intensas en un lugar inducen sequías en otro, olas de calor”. En los estados sureños de Rio Grande do Sul, Santa Catarina y Paraná, las precipitaciones por encima del promedio histórico ya causaron inundaciones y daños en cultivos de trigo, soja, maíz y frutales. En julio pasado, Rio Grande do Sul registró más de diez días consecutivos de lluvias, seguidas de un ciclón extratropical con vientos superiores a los 100 kilómetros por hora, lo que afectó a decenas de municipios. La Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa) emitió una nota técnica con recomendaciones para los productores. “El exceso de humedad compromete el sistema radicular de las plantas y puede provocar su muerte. Además, los vientos fuertes y el granizo generan pérdidas directas”, explicó el investigador Alex Mayer, de Embrapa. Entre las medidas sugeridas figuran mejorar el drenaje de los suelos, proteger las áreas contra la erosión y reforzar el monitoreo fitosanitario para reducir el impacto del exceso hídrico. En el extremo opuesto, la región amazónica y el nordeste enfrentan una disminución crítica de las precipitaciones. La proyección de Embrapa indica menor disponibilidad hídrica y temperaturas más elevadas, lo que pone en riesgo cultivos permanentes y la producción de hortalizas y frutas, especialmente en el valle del Sao Francisco. El Gobierno federal ya mantiene equipos técnicos en la región norte y centro-oeste para coordinar acciones de respuesta ante una eventual crisis hídrica, similar a la registrada entre 2023 y 2024, cuando los principales ríos amazónicos alcanzaron niveles históricamente bajos, lo que afectó el transporte de insumos y cosechas. El agrometeorólogo Gilberto Cunha, de Embrapa, sostuvo que “el desafío actual no es predecir El Niño, sino transformar el conocimiento climático en decisiones prácticas en el campo”. En ese sentido, la institución recomienda a los agricultores ajustar los niveles de inversión y las expectativas de rendimiento a los escenarios típicos del fenómeno, y no a condiciones excepcionales. También se insiste en la contratación de seguros rurales y en el uso de pronósticos oficiales para planificar siembras y cosechas. “Los impactos de El Niño pueden reducirse con planificación temprana, buenas prácticas agrícolas y acceso a información técnica cualificada”, concluyó Cunha. El Ministerio de Agricultura y la Defensa Civil monitorean semanalmente la evolución del fenómeno y mantienen canales abiertos con las cooperativas agropecuarias para agilizar la asistencia a los productores afectados. Fin