Especial: La ruta del Galeón de Manila, un legado de vínculos centenarios entre China y México

Por Edna Alcántara y Wu Meng
VERACRUZ, México, 15 sep (Xinhua) — Los intercambios entre México y China desde la época de la Nao de China, también conocida como el Galeón de Manila, han dejado una huella significativa en su desarrollo cultural, económico y tecnológico, coincidieron expertos en la materia en entrevista con Xinhua.
El puerto de Veracruz, en el golfo de México, ha sido testigo de estos intercambios y las influencias mutuas.
“La ruta marítima de la Nao de China promovió lazos históricos y las influencias mutuas entre la cultura china y la cultura de México”, afirmó la arqueóloga histórica Judith Hernández, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de Veracruz.
Durante una visita al Museo Fuerte de San Juan de Ulúa en Veracruz, lugar considerado una puerta marítima principal de la antigua Nueva España y el punto clave donde la plata americana conectaba con las rutas comerciales hacia Europa y la Nao de China, Hernández destacó cómo estos intercambios transformaron las costumbres y la vida cotidiana en América.
El estado mexicano de Veracruz, en el Golfo de México, se erige como un punto crucial en la ruta histórica de la Nao de China, un fenómeno que, desde su establecimiento en 1565, transformó el comercio global al conectar Asia, América y Europa.
El puerto de Acapulco, en el estado sureño de Guerrero, conectaba con Manila y por tierra salían cargamentos a lomo de mulas hacia los muelles de San Juan de Ulúa para su transportación a Europa “permitiendo el intercambio de mercancías sin necesidad de pasar por África”, explicó la experta.
“Veracruz, junto con La Habana y Cartagena de Indias, formaba parte de los tres pilares del sistema portuario de la Carrera de Indias”, comentó.
Este intercambio comercial, que perduró hasta 1815, no solo facilitó el flujo de mercancías, sino que también propició un intercambio cultural significativo entre continentes, de acuerdo con la experta.
“No solo viajaban mercancías, sino también tecnología e ideas como ahora”, indicó Hernández.
En el comercio mencionó como ejemplo el cacao que dijo, fue altamente valorado en China, mientras que la porcelana china influyó en la cerámica mexicana, dando lugar a la famosa Talavera con diseños orientales y su origen es el central estado de Puebla.
La llegada de productos como arroz y jengibre enriqueció la gastronomía local, explicó al recordar que además de especias, se transportaba en los galeones metales como la plata novohispana que se convirtió en la moneda universal de la época.
San Juan de Ulúa es un emblemático vestigio de la historia marítima de México. Esta imponente fortaleza fue construida en el siglo XVI y desempeñó un papel crucial durante casi cuatrocientos años como la principal entrada a la entonces Nueva España y, posteriormente, al México independiente, contó Hernández.
A los muelles de San Juan de Ulúa arribaron conquistadores y comerciantes, así como de misioneros y viajeros que buscaban nuevas oportunidades en estas tierras.
Desde aquí partieron importantes cargamentos de plata, vainilla, cacao y otros productos que establecieron un puente comercial entre México, Europa y Asia, enriqueciendo las relaciones internacionales y fomentando el intercambio cultural.
San Juan de Ulúa pasó de ser aduana, almacén de mercancías, bastión militar y prisión, a convertirse en uno de los museos históricos más importantes administrados por el INAH.
En coincidencia y en entrevista por separado, el coordinador del Centro de Estudios China-Veracruz de la Universidad Veracruzana, Carlos Zottele Allende, dijo que el impacto de este comercio se extendió más allá de los productos materiales, contribuyendo en aspectos sociales, culturales y gastronómicos en ambos lados del Pacífico.
Las ferias comerciales en la Ciudad de México y Xalapa eran puntos clave para la distribución de productos asiáticos, que luego se transportaban a San Juan de Ulúa para ser embarcados hacia Cádiz y Sevilla.
En este contexto, Xalapa se destacó como un centro comercial clave durante el siglo XVIII, donde se realizaban ferias para la redistribución de productos asiáticos hacia el norte y América del Sur, explicó el especialista.
Gracias a la Nao de China, “en parte de la gastronomía china y mexicana fueron transferidas a través de este proceso, o sea, en ese aspecto muchos productos de origen chino y muchos de origen mexicano se convirtieron en parte de la dieta de ambas culturas. Pero eso no es todo. El tránsito no fue solo de mercancías”, destacó Zottele Allende.
Además de eso dijo que la Nao de China facilitó un intercambio cultural significativo en la gastronomía y las técnicas de manufactura, y que se vieron enriquecidas por esta interacción.
“Hubo un intercambio muy grande de pensadores, de textos, traducciones, inclusive ahorita en Veracruz hay algunos vestigios de la actividad de la Nao de China en lo que fue la construcción del puerto de Veracruz en la parte de los cañones defensivos, lo mismo hubo empresarios mexicanos que se instalaron en Manila, trabajaron con operarios chinos que llevaron esa experiencia y desde ahí fueron hacia el norte y alguna de las actividades que se hicieron en torno a la Gran Muralla, a la protección, al ingreso de los bárbaros tiene alguna influencia mexicana”, explicó.
Destacó que las relaciones comerciales y culturales entre Veracruz y China desde el siglo XVI hasta la Iniciativa La Franja y la Ruta del año 2013 han sido un motor para actividades empresariales, académicas y múltiples manifestaciones culturales.
A través de las excavaciones en el Centro Histórico de Veracruz se han recuperado fragmentos de porcelana china (probablemente de las dinastías Ming y Qing) que llegaron a través del intercambio.
A principios del siglo XX, el norte de Veracruz experimentó una notable ola migratoria china relacionada con el desarrollo económico regional. En Pueblo Viejo permanecen jarrones de barro como testimonio histórico. El Museo Naval México cuenta con salas dedicadas a este intercambio global. Fin