Sociedad civil cubana alerta sobre impacto del bloqueo de EE. UU. en atención médica

LA HABANA, 22 oct (Xinhua) — Representantes de la sociedad civil cubana alertaron sobre el impacto del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos en la atención médica en Cuba, ante las limitaciones para acceder a medicamentos y tratamientos especializados.

Las consecuencias de esa política centraron la Audiencia Pública Parlamentaria “Cuba no es una amenaza, el bloqueo sí”, celebrada este jueves en el Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología de La Habana, con la participación de diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento unicameral de Cuba), estudiantes, trabajadores y profesionales de la salud.

El doctor José Armando Arronte, jefe del Departamento de Organismos Internacionales del Ministerio de Salud Pública, afirmó que el recrudecimiento de las restricciones estadounidenses perjudica la capacidad del país para garantizar los servicios médicos, según un reporte del periódico Granma.

La lista de espera quirúrgica supera los 100.000 pacientes, incluidos 12.000 niños, mientras más de 39.000 embarazadas necesitan seguimiento mediante ecografías diagnósticas, explicó Arronte.

“Detrás de las cifras hay familias que sufren y esperan por un tratamiento”, señaló el especialista al referirse a los más de 16.000 pacientes que requieren radioterapia.

Arronte indicó que Cuba solo puede garantizar el 30 por ciento de los medicamentos incluidos en el cuadro básico del país. La diputada Ledys María Labrador precisó que faltan 100 de los 395 fármacos que integran esa relación, mientras las plantas farmacéuticas enfrentan carencias de recursos para producirlos.

El diputado Carlos Antonio Leiva, ingeniero químico, señaló que la falta de materias primas dificulta la producción de medicamentos en la industria farmacéutica y advirtió que las restricciones financieras obstaculizan la adquisición de insumos necesarios para mantener esa actividad.

Las limitaciones también afectan al equipamiento médico. De acuerdo con Arronte, solo el 41,02 por ciento de los tomógrafos y el 44,44 por ciento de los angiógrafos del país están operativos, mientras que Cuba dispone de cuatro equipos de resonancia magnética en funcionamiento.

El especialista atribuyó esta situación a las dificultades para adquirir nuevas tecnologías y reparar los equipos existentes.

La presidenta de la Sociedad Científica Cubana para el Desarrollo de la Familia, Miladys Orraca, advirtió que las restricciones económicas elevan los costos y retrasan el abastecimiento, con repercusiones en los indicadores de salud.

Según los datos presentados, la tasa de mortalidad infantil en Cuba pasó de 7,5 por cada 1.000 nacidos vivos en 2020 a 9,9 en 2025.

Orraca también alertó sobre las dificultades para acceder a anticonceptivos y disponer de insumos destinados a los servicios de reproducción asistida.

Arronte, por su parte, señaló los obstáculos para mantener actualizados los esquemas de vacunación de 67.000 menores de un año.

El funcionario añadió que las restricciones de combustible dificultan el traslado de pacientes en ambulancias y que los apagones, junto con la escasez de recursos, aumentan la presión sobre el personal sanitario.

El psiquiatra Ramón Prado explicó que los cortes eléctricos, las limitaciones en el suministro de agua y el transporte, así como las dificultades para acceder a alimentos, repercuten en la salud mental de la población. No obstante, reconoció la capacidad de resiliencia del pueblo cubano.

La diputada Litza Elena González, presidenta de la Federación Estudiantil Universitaria, sostuvo que el encuentro representaba al pueblo cubano, en particular a la juventud, frente a una política que, según afirmó, vulnera el derecho internacional y los principios de la Carta de las Naciones Unidas.

El foro, organizado por la Asociación Cubana de Naciones Unidas, se celebró en vísperas de la votación prevista para los días 27 y 28 de octubre en la Asamblea General de la ONU sobre un proyecto de resolución que reclama el fin del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por EE. UU. contra Cuba. Fin