El municipio nicaragüense de Catarina combina tradición y turismo rural mediante el ‘Tour de las Flores’, que abre las parcelas al público antes de la cosecha. La actividad, consolidada tras décadas de trabajo artesanal, dinamiza la economía local y refuerza la identidad cultural de Masaya.
Por María Noelia Aráuz
CATARINA, Nicaragua, 30 oct (Xinhua) — A pocos días de la conmemoración del Día de los Fieles Difuntos, el municipio nicaragüense de Catarina vive una de las temporadas de más dinamismo económico y visual con una de las mayores producciones y comercialización de floricultura tradicional de Nicaragua.
En las laderas y parcelas de ese rincón de la meseta de Masaya (oeste) predominan hileras multicolores de crisantemos, gladiolos, claveles, margaritas y disciplinas, en una cosecha que no solo cumple con la histórica demanda para honrar a los difuntos cada 2 de noviembre, sino que alimenta una estrategia de turismo comunitario que cada año atrae a más visitantes.
Para los productores locales, la temporada representa la cumbre de un ciclo de arduo trabajo que comienza meses atrás con la preparación de la tierra y la protección de las parcelas.
En la finca El Carao, de la comarca Pacayita, el floricultor Lucas Medina García y sus colaboradores establecieron este año un nuevo sistema de riego para más de una hectárea de flores de la que se espera una producción de 2.000 docenas.
“Cuando llegamos a esta época, ya estamos felices y contentos si hay una buena cosecha. Lo que producimos lo hacemos con mucho amor, con mucho cariño y le dedicamos mucho amor a la plantación”, señaló.
En esta época previa al corte masivo, las jornadas en las parcelas comienzan antes del amanecer, cuando familias y colaboradores se despliegan entre los cultivos para realizar la selección y el empaquetado para garantizar que el producto llegue fresco a los mercados y cementerios.
“Es una base de economía de la familia y es el rubro que mayor ingreso nos da, Tenemos cinco familias que dependen de nosotros, cinco trabajadores permanentes y por esa razón tuvimos que ver la forma de cómo mantener la plantación en lindo estado”, explicó el floricultor.
Medina, con más de 20 años de experiencia en la floricultura, trabaja con gran esfuerzo y una inversión de tiempo y dinero en las parcelas, porque considera que este es el mejor año para el proyecto.
En paralelo a la vertiente comercial, la floricultura en Catarina ha evolucionado hacia un producto de turismo rural a través de iniciativas impulsadas por productores, autoridades locales y plataformas de economía creativa, por eso las parcelas se abren al público mediante el “Tour de las Flores”.
Antes de que las tijeras de podar retiren las flores, cientos de turistas recorren los campos para capturar imágenes panorámicas, disfrutar del clima fresco de la meseta y conocer de cerca el proceso agrícola.
“Ver algo nuevo de la naturaleza (…) pues nosotros venimos de un lugar donde comúnmente no se cultivan flores, pero sí es algo nuevo para nosotras y emocionante”, señaló la visitante Tamara Pizarro.
Ese flujo de visitas dinamiza de manera colateral a todo el ecosistema socioeconómico del municipio, beneficiando a viveristas, artesanos del sector, así como al sector gastronómico local.
En el municipio el acompañamiento técnico y la articulación con instituciones de Gobierno fomentan la economía familiar y el turismo y han organizado ferias temáticas que reafirman la identidad cultural de Masaya.
“Es una manera de ver un pedacito de Nicaragua, es la naturaleza en vivo, el trabajo de manos artesanas que cultivan estas flores y no solo eso, también la cultura y las costumbres, porque ya sabemos que estas flores son para ciertas festividades”, dijo la turista Cristy Serrano.
Según datos oficiales, la conmemoración de noviembre moviliza a decenas de familias productoras de forma directa, consolidando a Catarina no solo como un mirador paisajístico hacia la laguna de Apoyo, sino como el corazón productivo y cultural de la floricultura nicaragüense. Fin
