Bolivia celebró Halloween el 31 de octubre con disfraces y fiestas, especialmente en las ciudades. Inmediatamente después, el país volvió a Todos Santos, la fiesta del 1 de noviembre donde las familias reciben a los difuntos con altares de pan, flores y frutas.
LA PAZ, 1 nov (Xinhua) — La noche boliviana se llenó este fin de semana de brujas, superhéroes y personajes de ficción, mientras en miles de hogares comienza otro ritual mediante la preparación de mesas con panes, flores y frutas, un reflejo de cómo conviven modernidad y tradición en el país sudamericano.
Entre disfraces y tantawawas (figuras humanas de pan), Bolivia recibió el Halloween (Noche de Brujas) sin abandonar la celebración de Todos Santos, el equivalente al Día de Muertos, en una convivencia que refleja la llegada de la cultura global y la persistencia de una identidad anclada en la memoria de los ancestros.
El 31 de octubre, en especial en las ciudades, miles de personas salieron a las calles para pedir dulces, participar en fiestas de disfraces y recorrer comercios decorados con motivos de terror.
“Halloween, una celebración ajena a la tradición boliviana, ha encontrado espacio en el entretenimiento, el comercio y las nuevas formas de socialización”, manifestó a Xinhua el escritor, investigador y comunicador, Ernesto Calizaya.
Pero apenas termina la Noche de Brujas, el país sudamericano comienza a vivir una de sus celebraciones más tradicionales: Todos Santos.
Según la creencia ancestral, cada 1 de noviembre las almas de los difuntos regresan al mundo de los vivos para reencontrarse durante 24 horas con sus familias.
Para Calizaya, no se trata de dos mundos que se excluyen, pues mientras “uno se expresa principalmente a través del juego, el disfraz y el consumo”, el otro “convoca a la familia alrededor de la memoria, la fe y una relación espiritual con quienes murieron”.
Manifestó que la expansión de Halloween plantea una pregunta: “¿Qué ocurre con las tradiciones locales cuando las industrias culturales y las celebraciones globales entran en la vida cotidiana?”.
En Bolivia, agregó el comunicador, la respuesta parece encontrarse menos en la sustitución que en la coexistencia.
De acuerdo a Calizaya, estudios recientes señalan que las nuevas generaciones adoptan Halloween como una forma de entretenimiento y socialización, mientras Todos Santos mantiene su dimensión espiritual y de pertenencia.
En tanto, la experta en patrimonio cultural inmaterial y docente universitaria, Marianela Tarifa, dijo a Xinhua que bajo este escenario aparece el pan tradicional con forma humana, cuyos rostros evocan a los difuntos junto a escaleras, caballos y otras figuras elaboradas en masa.
A decir de la experta, la celebración reúne elementos de las tradiciones andinas y de la herencia católica llegada con la colonización española, en una expresión de sincretismo que ha dado a Todos Santos una identidad propia en Bolivia.
“Al mediodía del 1 de noviembre, según la tradición, las almas llegan a los hogares. Las familias las reciben con rezos, recuerdos y las ofrendas preparadas durante los días previos”, comentó la experta cultural.
Para Tarifa, el recuerdo de los difuntos se transforma en un espacio de encuentro entre generaciones y en una forma de mantener presentes los vínculos familiares.
La docente universitaria consideró que la presencia simultánea de estas celebraciones permite observar una característica más amplia de la cultura boliviana, como es su capacidad de reunir tradiciones de distintos orígenes sin que necesariamente una anule a la otra.
“Todos Santos es, en sí mismo, resultado de una larga historia de encuentros culturales. En sus altares convergen las creencias de los pueblos andinos sobre la relación entre vivos y muertos, con las celebraciones católicas dedicadas a los santos y a los fieles difuntos”, aseveró.
En cambio, Halloween representa una nueva capa en ese proceso de circulación cultural y por ello, entre el ruido de las fiestas de disfraces y el silencio de las oraciones, Bolivia vive estos días una doble escena cultural. Fin
Contexto para México
Contexto para México: El debate entre tradición y globalización que vive Bolivia es similar al mexicano. Todos Santos, como el Día de Muertos, nació del encuentro entre cosmovisiones indígenas sobre la muerte y el catolicismo español. Investigadores bolivianos observan que ambas fiestas coexisten: Halloween como entretenimiento juvenil y Todos Santos como vínculo familiar y espiritual con los ancestros.
Con información de la agencia de noticias Xinhua.







