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El peso del Congreso definirá el cuarto mandato de Lula en Brasil

Expertos explicaron que la gobernabilidad de Luiz Inácio Lula da Silva en su cuarto mandato, iniciado en enero de 2027, dependerá de su capacidad para articular mayorías en un Congreso brasileño dominado por fuerzas de derecha y sectores pragmáticos.

RÍO DE JANEIRO, 3 nov (Xinhua) — El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, necesitará construir una amplia coalición política y negociar permanentemente con el Congreso Nacional para garantizar la gobernabilidad de su cuarto mandato, que comenzará en enero de 2027, ante el fortalecimiento de la oposición y el avance de las fuerzas de derecha en el Legislativo, explicaron especialistas a Xinhua.

Lula fue reelegido en octubre con 64 millones de votos, la mayor cantidad absoluta registrada por un candidato presidencial en la historia electoral brasileña. Sin embargo, ese resultado no garantiza que el mandatario cuente con una mayoría parlamentaria para impulsar su programa de gobierno.

Uno de los principales obstáculos será la composición del nuevo Congreso. Los partidos de derecha, incluidos el Partido Liberal (PL), el Partido Progresista (PP) y Republicanos, tendrán más de la mitad de los escaños tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, destacó Lúcio Rennó, profesor del Instituto de Ciencia Política de la Universidad de Brasilia (UnB).

El académico señaló que el equilibrio de poder entre el Ejecutivo y el Legislativo ha experimentado cambios importantes en los últimos años, que han fortalecido la capacidad de los parlamentarios para influir en las decisiones nacionales.

“Tenemos una idea del presidente como líder del Gobierno que recibe un mandato directo del país para implementar políticas públicas, y durante décadas funcionó así. Pero, en los últimos 15 años, una serie de reformas desequilibraron la balanza a favor del Legislativo y en detrimento del Ejecutivo”, explicó Rennó.

A la dificultad de conseguir una mayoría se suma la posibilidad de que sectores de la oposición adopten una estrategia de bloqueo de las iniciativas gubernamentales. El politólogo Cláudio Couto, profesor de la Escuela de Administración de Empresas de São Paulo de la Fundación Getulio Vargas (FGV), advirtió sobre la postura de una parte de las fuerzas opositoras.

“Estamos hablando de una derecha antidemocrática”, afirmó el investigador, quien consideró que determinados sectores no reconocen la legitimidad de sus adversarios y pueden actuar bajo una lógica de sabotaje político.

Couto recordó como ejemplo la resistencia de algunos parlamentarios a la reforma tributaria impulsada por el Gobierno de Lula, incluso cuando la iniciativa contaba con el respaldo de representantes del propio campo bolsonarista.

En este contexto, el llamado Centrão, un conjunto de partidos de centro y centroderecha caracterizados por su pragmatismo en las negociaciones parlamentarias, tendrá un papel decisivo para la formación de una mayoría que permita al Ejecutivo avanzar en su agenda.

La negociación con estas fuerzas será especialmente importante en la Cámara de Diputados, aunque los acuerdos deberán extenderse también al Senado. Couto destacó que los presidentes de ambas cámaras legislativas concentran una influencia determinante sobre la agenda política nacional.

“Quienes mandan hoy en el país son dos actores clave: los presidentes de la Cámara de Diputados y del Senado. Ellos definen la agenda legislativa, controlan la posibilidad de un juicio político y numerosas designaciones, como las de ministros del Supremo Tribunal Federal, además de la distribución de los recursos de las enmiendas parlamentarias”, explicó.

La elección de los presidentes de ambas cámaras, prevista para febrero de 2027, será una de las primeras pruebas de la capacidad de articulación del nuevo Gobierno. Según Couto, la presencia de partidos aliados en el Ejecutivo no será suficiente si estos no contribuyen a conseguir respaldo legislativo.

En ese sentido, las propuestas del Gobierno deberán incorporar desde su elaboración los intereses de los diferentes sectores de la coalición, lo que obligará a negociaciones más detalladas sobre el contenido de cada proyecto.

“El Congreso querrá modificarlo todo. Y lo que se apruebe de ahora en adelante será una agenda que reflejará los intereses del Ejecutivo y de su base en el Congreso”, señaló Couto.

Más allá de las negociaciones institucionales, el Gobierno también necesitará mantener una relación activa con los movimientos sociales y las organizaciones de la sociedad civil para respaldar sus iniciativas.

En ese sentido, la profesora del Departamento de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro (PUC-Rio), Talita Tanscheit, consideró que el Partido de los Trabajadores (PT), formación de Lula, deberá preservar vínculos permanentes con los movimientos progresistas e incorporar sus demandas al debate político.

“La segunda vuelta trajo nuevamente a escena a un actor que no estaba presente desde la pandemia de la COVID-19: la sociedad civil y los movimientos sociales”, afirmó la investigadora.

Tanscheit defendió además la ampliación de los mecanismos de participación ciudadana mediante consejos, conferencias y otras formas de gestión compartida, como instrumentos para fortalecer el respaldo social a las políticas públicas.

El escenario plantea así un doble desafío para Lula: construir acuerdos con las fuerzas políticas que controlan una parte importante del Congreso y, al mismo tiempo, mantener la movilización social que respaldó su victoria electoral.

Aunque los especialistas reconocen que el presidente tendrá dificultades para avanzar en algunas de sus prioridades, también recuerdan que su tercer mandato consiguió aprobar iniciativas importantes pese a una correlación parlamentaria inicialmente desfavorable.

La capacidad de combinar negociación política, coordinación dentro del propio Ejecutivo y participación social será determinante para definir el alcance de las políticas del próximo Gobierno brasileño. Fin

Contexto para México

Contexto para México: Las reformas institucionales recientes en Brasil han trasladado poder del Ejecutivo al Legislativo, un fenómeno que resuena en debates políticos de México y Latinoamérica. Entender este cambio ayuda a analizar cómo los bloques parlamentarios condicionan hoy las agendas presidenciales en la región.

Con información de la agencia de noticias Xinhua.

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