LA HABANA, 18 jun (Xinhua) — La Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento) de Cuba aprobó hoy un programa de reformas que propicia, entre otras, la apertura a la inversión extranjera y privada, para dinamizar la economía en medio del recrudecimiento del bloqueo impuesto por Estados Unidos. En una sesión extraordinaria del Parlamento, el primer ministro, Manuel Marrero, presentó 176 propuestas de medidas que habían sido anunciadas por el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, y aprobadas por el pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Las medidas buscan estimular la inversión extranjera en empresas privadas, las extensiones de los derechos de superficie y usufructo, y la flexibilización de las operaciones financieras para inversionistas extranjeros. Además, autorizan a los negocios inmobiliarios a desarrollar actividades de compraventa y eliminar el uso obligatorio de entidades empleadoras. Las nuevas regulaciones prevén reducir trámites para la aprobación de la inversión extranjera directa y favorecer una mayor descentralización del proceso. Asimismo, plantean autorizar que empresas privadas y cooperativas puedan importar y exportar directamente, y comercializar marcas y patentes. Las medidas incluyen la participación de capital privado y extranjero en la compra y venta de combustibles. El plan de medidas permite que los actores económicos no estatales, que incluyen micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) y cooperativas no agropecuarias (CNA), empleen a más de 100 trabajadores, y que una persona natural pueda ser titular de más de una empresa privada. Se redujo el número de actividades prohibidas para los actores económicos no estatales y, por primera vez, se permitirá la creación de mipymes en la agricultura. En la comercialización agropecuaria, se planteó reconocer el papel del mercado en la formación de precios y establecer relaciones contractuales directas entre productores y comercializadores. Para el sector tecnológico, se propuso permitir la inversión extranjera en áreas como los centros de datos de la empresa de telecomunicaciones Etecsa, redes móviles y otras infraestructuras digitales. Entre las medidas aprobadas por el Parlamento, está la creación de una banca privada supervisada por el Banco Central, como parte de una política para aumentar la participación del capital privado en actividades financieras. El proyecto también esboza una redimensión del mercado cambiario oficial y de remesas, mediante la incorporación de actores económicos no estatales y la creación de casas de cambio privadas. Las reformas plantean avanzar hacia un esquema de formación de precios determinado por el mercado, con más autonomía para empresas y administraciones locales. Los Gobiernos provinciales y municipales podrán crear, fusionar o extinguir empresas locales estatales. En el caso de los Gobiernos municipales, tendrán la facultad de exportar, importar y retener divisas, aprobar inversiones directas según las estrategias de desarrollo territorial y gestionar proyectos impulsados por cubanos residentes en el exterior. Las medidas plantean que personas jurídicas y naturales, tanto cubanas como extranjeras, puedan adquirir acciones de empresas y activos estatales. El plan aprobado por la Asamblea Nacional establece la transición a un modelo de planificación financiera donde el Estado cubano no realice la distribución física de recursos y otorgue mayor espacio a mecanismos del mercado. En el sector turístico, se incluyeron nuevas modalidades de negocio como los arrendamientos o la venta de inmuebles a cubanos residentes en el país o en el exterior. Las medidas otorgan un papel clave al sector no estatal y a la inversión extranjera en la gestión de los servicios, la gastronomía y el comercio. Autorizan la comercialización mayorista y minorista sin límites por entidades extranjeras, y la posibilidad de que franquicias extranjeras de tiendas, restaurantes y otras marcas inviertan en Cuba. El paquete legislativo prevé una transición desde la canasta familiar normada a un sistema de ventas controladas sin subsidios, y la autorización a personas naturales para realizar importaciones con carácter comercial. En cuanto a empleo, las reformas establecen el incremento del salario mínimo de 2.100 a 3.210 pesos cubanos y una actualización de las escalas salariales, así como incentivos para jóvenes y mujeres, facilidades para el pluriempleo y teletrabajo, la eliminación de restricciones en la cuantía de las pensiones, entre otros beneficios de protección social. Fin










