AJIJIC, México, 15 sep (Xinhua) — Por unas horas durante la tarde del pasado sábado, en el cielo del pueblo mexicano de Ajijic aparecieron ocurrentes y coloridas formas y figuras de papel de china que protagonizaron la edición 2026 de la emblemática Regata de Globos de la localidad. El tradicional evento se celebra desde mediados del siglo XX y se consolidó entre las décadas de 1960 y 1970 como una celebración previa a las Fiestas Patrias de México en Ajijic, ubicado a la orilla del lago de Chapala, en el occidental estado de Jalisco. Tras una interrupción, la Regata de Globos fue retomada hace 29 años y desde entonces las familias participan en ella, consagrándola como una tradición especial y vida de la vida en comunidad. La edición 2026 no fue la excepción y su espectáculo en el Campo Deportivo Cruz Azul comenzó mucho antes del momento del lanzamiento, en las casas y espacios comunitarios donde durante semanas las familias imaginaron y construyeron los enormes globos que conquistaron el cielo. Esteban López, integrante del equipo de la familia López, uno de los 13 participantes este año, explicó a Xinhua que detrás de cada pieza en la Regata hay una combinación de imaginación, paciencia y trabajo colectivo. Los materiales son sencillos, principalmente papel de china, engrudo, cinta y otros elementos ligeros, pero las estructuras pueden alcanzar dimensiones monumentales y representar animales, personajes, formas geométricas o diseños surgidos de la imaginación de cada equipo. “A lo largo de muchos meses las familias se reúnen para llevar a cabo estas figuras de papel desde su ingenio, para buscar nuevas ideas. Las redes sociales nos ayudan mucho y podemos tomar ideas de muchos lugares para crear figuras y colores impresionantes”, relató López. Anastasio González, dueño e integrante de otro de los equipos participantes en la Regata desde 1999, destacó que la preparación para el evento también es una forma de convivencia familiar y comunitaria. “Es un evento que lo tomamos como hobby o tradición del pueblo. Tenemos alrededor de un mes y medio trabajando por las tardes. Después de nuestras labores nos juntamos, la mayoría familiares, y empezamos a elaborar globos para este evento”, contó. El momento culminante de la emblemática celebración, siempre acompañada de comida, música y artesanías, llega cuando los equipos despliegan sus creaciones y comienzan a llenarlas con aire caliente. Los participantes las sostienen mientras esperan que adquieran suficiente flotabilidad para liberarlas. No se trata de una competencia convencional de velocidad, en tanto el desafío está en construir el globo, lograr que tome forma, resistir los imprevistos y conseguir que finalmente despegue. No obstante, el proceso y los festejos asociados tienen su cuota de riesgo. Algunos globos pueden no alcanzar a elevarse correctamente y llegar a incendiarse durante el lanzamiento, una circunstancia que forma parte de la imprevisible dinámica de una celebración en la que el público acompaña cada intento entre gritos, aplausos y expectativa. Más allá de las dimensiones de los globos, el verdadero tamaño de la Regata puede medirse en las personas que participan en ella. Familias, amigos, vecinos y grupos comunitarios dedican parte de su tiempo libre a una actividad cuyo resultado apenas ocupa unas horas, luego de un proceso que puede extenderse durante meses. “Me siento orgulloso de ver a toda mi familia y a todos mis amigos que participan. Llevamos 27 años con esta bonita tradición, participando nosotros”, expresó González. Fin
