Especial: “Sentí que el mundo se acababa”, el temor de panameños ante sismo de magnitud 7,2

PANAMÁ, 9 oct (Xinhua) — “Sentí que el mundo se acababa”. La frase de una mujer panameña resume el miedo que se apoderó de muchas personas cuando un sismo de magnitud 7,2 sacudió hoy viernes edificios, viviendas y calles de Panamá, un país donde, según los testimonios recogidos, los movimientos telúricos de esa fuerza no son frecuentes. La mujer estaba sola en su apartamento cuando comenzó el temblor. Se agarró de una pared mientras veía cómo todo se movía a su alrededor y temió que el edificio se desplomara. “Primera vez en mi vida que paso un terremoto de estos. Horrible, horrible”, relató a Xinhua después de conseguir bajar del inmueble. Contó que parte del techo parecía haberse desprendido y que, una vez fuera, permaneció en la calle porque no se sentía segura para regresar. Su primera reacción, dijo, fue agradecer que ella y sus seres queridos estuvieran a salvo. Durante un tiempo no logró comunicarse con una prima que trabajaba en otra zona de la ciudad, hasta que finalmente recibió noticias de ella. “Pensé que se podía desplomar el edificio. Eso fue lo peor”, recordó. El miedo se mezcló con la incertidumbre y el alivio de comprobar que familiares, compañeros y vecinos estaban bien, en una jornada en la que las autoridades comenzaron a evaluar los daños y a recomendar precaución ante posibles réplicas. José Luis, residente de Panamá, también describió momentos de nerviosismo durante el sismo. Se encontraba en el piso 13 de un edificio cuando sintió el movimiento con fuerza. “Un poco asustado, ¿no? Por lo que pasó, porque obviamente estábamos arriba en el piso 13 y se sintió bastante fuerte en el edificio”, explicó a Xinhua. Para él, uno de los factores que aumentó la inquietud fue la falta de costumbre ante un fenómeno de esas características. “No es frecuente. En realidad no es frecuente. Por eso no estamos acostumbrados”, manifestó. Aunque reconoció que seguía nervioso, aseguró que, tras los primeros momentos de alarma, se encontraba más tranquilo. Y al igual que José Luis, muchos panameños tuvieron esa sensación de vulnerabilidad ante un fenómeno natural de tal magnitud. En la provincia occidental de Chiriquí, Chelsy describió una reacción colectiva marcada por el estrés y la búsqueda de una salida segura. “Un momento de mucho estrés, las personas corriendo”, contó a Xinhua. Sin embargo, destacó que los protocolos de evacuación permitieron que las personas abandonaran el lugar de forma ordenada y segura. “Lo bueno es que se tiene en este momento protocolos de salida, así que pudimos salir todos de forma segura”, señaló. Tras la evacuación, los afectados permanecían a la espera de nuevas instrucciones de los organismos de seguridad. Las comunicaciones, como es normal en estas circunstancias, también se vieron afectadas temporalmente, lo que añadió preocupación a quienes intentaban localizar a sus familiares. “Se cayeron las comunicaciones, pero todo bien, gracias a Dios”, dijo Chelsy, quien confirmó que había logrado establecer contacto con los suyos. La testigo coincidió con muchos panameños que no es habitual que la población de su entorno experimente temblores de esa magnitud. “La magnitud fue demasiado alta”, afirmó, al referirse al sismo de 7,2 en la escala de Richter, registrado a 39 kilómetros al noreste del poblado de Tonosí, en la provincia de Los Santos, en el sur de Panamá. Fin