Mapa de calor del café de China revela vitalidad de consumo

BEIJING, 12 oct (Xinhua) — El café ha salido de los edificios de oficinas de las grandes ciudades para llegar a distritos, mesetas, zonas turísticas y pueblos antiguos, trazando un nuevo panorama del mercado cafetero chino. Recientemente, la Agencia de Noticias Xinhua, en colaboración con la plataforma de análisis sectorial Zhaimen, publicó un mapa de calor del café de China, que presenta la distribución geográfica y las tendencias de consumo del sector mediante datos estadísticos. Según las cifras, las ventas minoristas de servicios en China aumentaron un 4,9 por ciento interanual entre enero y agosto de 2026. Los bienes de consumo vendidos en zonas de distritos y pueblos rurales representaron el 39 por ciento del total de las ventas minoristas de bienes de consumo. En el primer semestre del año, los chinos realizaron 3.463 millones de viajes turísticos, lo que supone un aumento interanual del 5,4 por ciento, con un gasto total de 3,21 billones de yuanes, que indica un incremento del 2 por ciento. El consumo se extiende hacia zonas menos urbanizadas, mientras se multiplican las oportunidades de consumo vinculadas al turismo y los servicios. El informe señala que actualmente funcionan 254.600 establecimientos de café elaborado fresco en todo el país. En tres años se han abierto netamente 106.700 locales, lo que supone un crecimiento acumulado del 72,12 por ciento. La red de tiendas cubre las 31 provincias, regiones autónomas y municipalidades subordinadas directamente al Gobierno central, 365 ciudades y 1.889 distritos. La expansión del mercado cafetero es un reflejo del enriquecimiento de escenarios de consumo y la mejora de los servicios de vida en China. Hasta agosto de 2026, la cadena Luckin Coffee contaba con 36.087 establecimientos en el mercado chino, la mayor red entre las marcas de café de cadena del país. La constante ampliación de sus locales ilustra la extensión creciente del consumo de café por todo el territorio nacional. Las ciudades costeras del este y sur siguen siendo zonas de alta concentración de cafeterías, pero también han surgido polos de desarrollo en amplias regiones del interior. Shanghai, Guangdong y Beijing encabezan la lista de destinos turísticos con mayor número de cafeterías, donde el consumo laboral, comercial, comunitario y turístico conforman un ecosistema cafetero maduro. Sin embargo, el mercado no se reduce exclusivamente a las metrópolis. Las ciudades emergentes de primera categoría reúnen 58.925 cafeterías, mientras que los distritos suman ya 65.519 locales, superando en número a aquellas. Juntos representan 124.444 establecimientos, el 48,88 por ciento del total nacional, lo que demuestra que el auge cafetero avanza tanto en mercados consolidados como en regiones emergentes. El número de cafeterías en los distritos se ha duplicado en tres años, con un incremento del 103,41 por ciento, muy por encima del promedio nacional del 72,12 por ciento. Su participación en el total nacional ha subido del 21,78 al 25,74 por ciento: aproximadamente una de cada cuatro cafeterías de China se encuentra actualmente en un distrito. La mayor parte de este crecimiento no corresponde a localidades que antes no contaban con ningún establecimiento de café. El 97,88 por ciento de los nuevos locales se han abierto en los distritos que ya disponían de cafeterías hace tres años. Del total de 1.716 distritos con presencia previa del sector, el 93,30 por ciento ha incrementado su número de tiendas, pasando de la mera existencia de oferta a una mayor densidad comercial. No obstante, el desarrollo es muy desigual entre territorios. Dali y Kunshan ya superan las 1.000 cafeterías cada uno, pero son casos excepcionales. Entre los 1.889 distritos con cafeterías, el 72,74 por ciento cuenta con menos de 30 locales, y el promedio es de solo 16 establecimientos. Algunos territorios registran ritmos de expansión espectaculares: Ruili multiplicó por casi cinco sus cafeterías en tres años, mientras que Zhongmou creció un 292,31 por ciento. Su dinamismo se apoya en el comercio fronterizo, la industria local o el flujo turístico, combinando demanda de residentes y visitantes. Las políticas chinas de ampliación del consumo promueven la integración entre cultura, turismo y otros sectores económicos. La gran movilidad de personas durante los viajes ha llevado el café más allá de oficinas y barrios residenciales, integrándolo a la experiencia turística. Si se mide el número de cafeterías por cada 10.000 habitantes, Lhasa alcanza 9,41 establecimientos y Linzhi 7,53, superando a las megaciudades como Hangzhou y Shanghai. Aunque el número absoluto de cafeterías en Lhasa es muy inferior al de Shanghai, su densidad relativa es casi el doble. Shigatse registró un aumento del 320,45 por ciento en sus locales de café en tres años, y Linzhi un 233,33 por ciento, situando a Xizang entre las regiones de mayor crecimiento del sector en China. Este fenómeno obedece tanto al aumento de la demanda local como al flujo de turistas. Las cadenas adaptan sus locales a las características geográficas y culturales de cada destino. Luckin Coffee ha inaugurado establecimientos con elementos culturales tibetanos en Linzhi y una tienda junto al lago Sayram, en Xinjiang. De las calles de ciudades antiguas a orillas de lagos de alta montaña, el café se convierte paulatinamente en parte de la experiencia de viaje de los visitantes. La red de Luckin Coffee llega desde Fuyuan, el punto más oriental del país, hasta Kashgar en el oeste, Sanya en el sur y Mohe en el norte. Su tienda más elevada se sitúa a unos 3.650 metros de altitud, en la calle Barkhor de Lhasa. Llevar el café a territorios remotos supone grandes desafíos logísticos. Los distritos, las mesetas y las regiones fronterizas exigen cadenas de suministro robustas, redes de almacenamiento y transporte eficientes y operaciones comercialmente estables. A esto se suma la diversidad de condiciones de mercado: estacionalidad turística, distintos hábitos de consumo y variaciones demográficas. Reproducir sin modificaciones los modelos comerciales de las grandes urbes no garantiza el éxito en estas regiones. Por ello, las cadenas deben combinar estandarización con adaptación local, garantizando calidad mediante la cadena de suministro y herramientas digitales, y al mismo tiempo ajustando formatos de tienda, productos y experiencias a cada contexto territorial. En el marco de las políticas de fomento de la demanda interna y el consumo de servicios, el mercado cafetero chino conserva amplio margen de crecimiento. La competencia futura no se centrará solamente en la cantidad de locales abiertos, sino en capacidades integradas como garantías de suministro, gestión transregional e innovación adaptada a las realidades locales. El verdadero desarrollo del sector pasará por lograr que el café se integre plenamente en la vida cotidiana y en las experiencias turísticas de una gran diversidad de territorios de todo el país. Fin