Científicos de Argentina descubren cómo un pequeño cambio en una proteína puede aumentar la resistencia a los antibióticos

BUENOS AIRES, 13 oct (Xinhua) — Un estudio internacional liderado por especialistas del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (CONICET) permitió identificar que una mínima modificación en una enzima de resistencia a los antibióticos puede reducir considerablemente la eficacia de determinadas combinaciones de antibióticos e inhibidores utilizados contra bacterias patógenas.

El CONICET destacó que el hallazgo abre nuevas vías para desarrollar terapias más eficaces y recordó que las infecciones causadas por bacterias farmacorresistentes provocan al menos 700.000 muertes anuales en el mundo. Asimismo, advirtió que, de mantenerse las tendencias actuales, la resistencia a los antibióticos podría convertirse en 2050 en una de las principales causas de muerte a nivel mundial, por encima del cáncer y las enfermedades neurodegenerativas.

El reporte subrayó que el uso intensivo de antibióticos en pacientes hospitalizados, su uso innecesario, la automedicación y otros factores incrementan la “presión de selección”, que favorece la supervivencia y multiplicación de bacterias patógenas de importancia clínica que poseen modificaciones en genes que dictan la producción de mecanismos de resistencia más especializados, volviéndose más resistentes.

En ese marco, el CONICET señaló que “algunos de estos genes son responsables de la producción de unas enzimas (proteínas) llamadas β-lactamasas que operan como un ‘sistema de defensa’ capaz de destruir o inactivar antibióticos de uso muy frecuente, como las penicilinas y las cefalosporinas”.

Pablo Power, líder del estudio e investigador del CONICET en el Instituto de Investigaciones en Bacteriología y Virología Molecular con sede en la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires (UBA) dijo que el trabajo “se focalizó en estudiar un mecanismo que algunas bacterias utilizan para defenderse de los antibióticos”.

“En particular, analizamos una β-lactamasa, llamada PER-14, y descubrimos que un pequeño cambio en uno solo de sus aminoácidos con respecto a otra llamada PER-2, prevalente en ciertas bacterias en Argentina, hace que dos de los inhibidores de β-lactamasas más modernos que se usan en la clínica, avibactam y relebactam, sean mucho menos efectivos para bloquear esta enzima. Al mismo tiempo, observamos que PER-14 conserva su capacidad para inactivar diferentes antibióticos”, dijo el investigador.

Power señaló que los resultados podrían servir de base para diseñar nuevos inhibidores capaces de superar estos mecanismos de resistencia y orientar la selección de combinaciones de antibióticos e inhibidores que sigan siendo eficaces contra bacterias portadoras de PER-14.

“Además, tiene valor para la vigilancia de la resistencia antimicrobiana. Si sabemos qué cambios genéticos pueden generar resistencia, podemos buscarlos específicamente en bacterias aisladas de pacientes y detectar tempranamente su aparición o su diseminación”, comentó el científico.

El CONICET dijo que los próximos pasos de esta línea de trabajo apuntan a profundizar el estudio de cómo evolucionan las β-lactamasas y qué cambios estructurales les permiten escapar de los inhibidores sin perder su capacidad de inactivar antibióticos. Fin