HOHHOT, 20 oct (Xinhua) — En la maqueta de la base de potencia de cómputo con cero emisiones de carbono de CENTRIN DATA en Ulanqab, en la región autónoma de Mongolia Interior, en el norte de China, los aerogeneradores giran en la montaña, mientras que los paneles fotovoltaicos situados al pie de la misma absorben silenciosamente la luz solar.
La energía llega directamente a la base a través de una línea dedicada de 16 kilómetros de longitud y, junto con la red eléctrica general, sustenta el funcionamiento ininterrumpido las 24 horas del día de más de una decena de salas de servidores.
Según los cálculos, un clúster de 10.000 tarjetas de un centro de potencia de cómputo inteligente consume aproximadamente 100 millones de kilovatios-hora al año; si cada kilovatio-hora costara 0,1 yuan menos, los beneficios aumentarían en 10 millones de yuanes.
En algunos países desarrollados occidentales, los gigantes tecnológicos están construyendo en gran número unidades de generación de gas y pequeñas centrales nucleares, en un intento de respaldar la expansión de su potencia de cómputo.
China, por su parte, ha optado por otro camino para ser la primera en apostar por la coordinación entre computación y electricidad, apoyándose en su red eléctrica, líder a nivel mundial, y en sus industrias eólica, solar y de almacenamiento.
La de CENTRIN DATA es un ejemplo de la coordinación entre computación y electricidad, en momento en que Mongolia Interior se erige como nuevo centro mundial de potencia de cómputo.
Se trata de uno de los primeros proyectos de integración de la red, la carga y el almacenamiento con conexión directa de energía ecológica al centro de datos, con una potencia instalada total de energía eólica y solar de 300.000 kW, un sistema de almacenamiento de energía de 45.000 kW y una producción anual de energía ecológica para consumo propio de aproximadamente 848 millones de kWh.
“En la plataforma de control inteligente de la base, se integran en tiempo real la energía eólica, la solar, el almacenamiento y la computación. Cuando abundan el viento y el sol, intensificamos las operaciones computacionales, y en días en que se reducen estos recursos, acudimos a energía de reserva”, explicó Li Chunxiao, responsable de operaciones y mantenimiento del centro de CENTRIN DATA.
Según datos oficiales, la industria computacional de Ulanqab consumió en 2025 un total de 4.300 millones de kWh de electricidad, y se estima que en 2026 la cifra trepará a 9.000 millones de KWh.
Hasta el presente, se han firmado un total de 109 proyectos de centros computacionales solo en Ulanqab, de los cuales 22 están en construcción en la Zona de Desarrollo de Alta Tecnología de Chahar, en el este de la ciudad, y se prevé que en los próximos dos o tres años, se construyan y pongan en funcionamiento más proyectos, lo que provocará un aumento continuo del consumo eléctrico.
En 2026, la coordinación entre computación y electricidad se incluyó oficialmente en el Informe sobre la Labor del Gobierno. Como nodos centrales nacionales de la iniciativa “Datos en el Este, Cómputo en el Oeste”, que plantea guiar de manera ordenada al oeste la demanda de cómputo de los datos del este del país, la nueva zona de Horinger, de la ciudad de Hohhot y la ciudad de Ulanqab se ha situado precisamente en la vanguardia de la puesta en práctica de esta estrategia.
La Zona de Desarrollo de Alta Tecnología de Chahar está impulsando un modelo de parque industrial con cero emisiones de carbono basado en una red de distribución de energía incremental y conexión directa a la energía ecológica, que considera el entero parque industrial de macrodatos como una unidad única de red de distribución, desarrolla y construye de forma unificada proyectos de generación de energía eólica y fotovoltaica, y suministra energía de la misma manera al centro de computación del parque, algo similar a lo aplicado en la Nueva Zona de Horinger.
Además de todos estos esfuerzos, los sectores tanto público como privado están respondiendo a las inquietudes sociales respecto del “excesivo consumo de agua” por parte de la industria computacional, ya que, por ejemplo, los recursos hídricos per cápita de Ulanqab son de apenas 484 metros cúbicos, menos de una cuarta parte de la media nacional.
Durante las visitas al sitio, el periodista de Xinhua observó que el centro de computación en la nube de VNET Group, Inc. en Ulanqab cuenta con nueve edificios de salas de servidores ya construidos, en los que se utiliza principalmente un sistema de aire acondicionado de doble circuito en cascada con bombas de refrigerante separadas. Durante casi diez meses al año, recurren directamente el aire frío del exterior para enfriarse, y solo durante los días más calurosos del verano se activa el sistema de rociado, con agua reciclada, para ayudar a la refrigeración.
“Con el uso de agua reciclada, las operaciones de la empresa no afectarán los recursos hídricos naturales ni las aguas subterráneas, y tampoco habrá impacto sobre el consumo civil, el riego y la ganadería”, aseguró Li Yi, responsable técnico de la base de VNET Group, Inc.
Un reglamento sobre la protección y gestión de las aguas subterráneas de Mongolia Interior prohíbe estrictamente que el centro de computación utilice aguas subterráneas para la refrigeración. En 2025, el consumo real de agua de las empresas de macrodatos de Ulanqab ascendió a 1,5422 millones de metros cúbicos, lo que solo representa el 0,33 por ciento del consumo total de agua de la ciudad.
Mientras tanto, la eficacia en el uso del agua (WUE, siglas en inglés) media real de la ciudad alcanzó los 0,4 litros por kilovatio-hora, situándose en un nivel avanzado dentro del sector a escala nacional, de acuerdo con las fuentes consultadas.
Al tiempo que sigue evolucionando la tecnología para mejorar continuamente la WUE, la línea roja inflexible de “determinar la producción en función del agua” está obligando al sector de la potencia de cálculo a evolucionar hacia un modelo más eficiente y que ahorre más agua. Fin




