RÍO DE JANEIRO, 20 oct (Xinhua) — Cada lata de aluminio, botella de plástico o caja de cartón recuperada de la basura en Brasil puede convertirse en una nueva materia prima, pero detrás de ese proceso hay miles de trabajadores que contribuyen a mantener limpias las ciudades brasileñas y a reincorporar materiales a la cadena productiva, muchas veces en condiciones de vulnerabilidad social e informalidad.
En Río de Janeiro (sureste), Custódio da Silva Chaves, de 66 años y representante del Movimiento Nacional de Recolectores de Materiales Reciclables (MNCR), conoce de cerca las dificultades de quienes recorren las calles recogiendo residuos para ganarse la vida.
“Tenemos recicladores en situación de calle y este es su trabajo. Miren el resultado de la semilla que se está plantando aquí en Río de Janeiro”, afirmó Chaves a Xinhua al referirse a los materiales recolectados y clasificados en la “Casa do Catador” (Casa del Reciclador), una iniciativa municipal destinada a ofrecer apoyo a estos trabajadores.
El espacio, habilitado durante el Carnaval de 2026 en el centro de la ciudad, ofreció alimentación, alojamiento, instalaciones de higiene, apoyo psicosocial y equipos de protección individual, además de un área para clasificar y pesar los materiales recuperados.
Jorge Neves de Souza, integrante de la cooperativa Coopar y de la Federación de Cooperativas de Materiales Reciclables de Río de Janeiro, destacó la importancia de atender a quienes trabajan de manera independiente y carecen de una estructura de apoyo.
“La realidad del reciclador independiente, cuando no existía este proyecto, era dormir en la calle. Ahora puede dormir y ducharse. Es humanidad”, señaló.
La experiencia refleja una de las principales contradicciones de la economía circular: mientras los residuos recuperados pueden alimentar nuevas cadenas industriales, quienes realizan la recolección inicial afrontan ingresos variables, dificultades para acceder a equipos adecuados y una fuerte dependencia de los precios pagados por los materiales.
El trabajo de los recicladores permite recuperar papel, cartón, plástico, vidrio y metales que, de otro modo, podrían terminar en vertederos o dispersarse en el medio ambiente. Sin embargo, no todos los residuos tienen valor comercial, y la rentabilidad depende de la calidad de la separación, los costes de transporte y la demanda de la industria.
En Río de Janeiro, la Compañía Municipal de Limpieza Urbana (Comlurb) recoge alrededor de 5.700 toneladas mensuales de materiales reciclables, incluyendo tanto la recolección municipal como los volúmenes comunicados por recicladores autónomos. La cifra equivale aproximadamente al 11 por ciento de los materiales potencialmente reciclables estimados en la ciudad.
El sistema municipal distribuye los materiales recogidos selectivamente entre cooperativas que los clasifican y comercializan con empresas especializadas, generando empleo e ingresos para cientos de familias. La recolección selectiva alcanza 117 barrios de la ciudad.
Para ampliar el alcance de este modelo, las autoridades municipales han impulsado iniciativas que incorporan a los recicladores a la gestión de residuos durante grandes acontecimientos públicos, con remuneración por su trabajo y posibilidades de obtener ingresos adicionales mediante la venta de los materiales recuperados.
El desafío consiste en extender estas iniciativas más allá de los acontecimientos extraordinarios y garantizar condiciones de trabajo dignas durante todo el año. Para ello, las cooperativas necesitan instalaciones adecuadas, equipos, formación y relaciones comerciales estables con las empresas que compran los materiales recuperados.
También resulta fundamental que los fabricantes y consumidores asuman una mayor responsabilidad en la separación y recuperación de los residuos. Una clasificación correcta facilita el aprovechamiento de los materiales, mientras que el diseño de envases más fáciles de reciclar puede reducir las pérdidas a lo largo de la cadena.
La experiencia de Río de Janeiro muestra que la economía circular no depende únicamente de nuevas tecnologías o inversiones industriales. También requiere reconocer el trabajo de quienes recuperan los residuos y garantizar que su contribución ambiental se traduzca en ingresos, protección social y mejores condiciones de vida.
Para los recicladores, el objetivo no es solo mantener limpias las calles, sino ser reconocidos como trabajadores esenciales en un modelo productivo que busca aprovechar mejor los recursos y reducir el impacto ambiental de las ciudades. Fin




