Resumen: Intercambio museístico impulsa diálogo entre civilizaciones de China y América Latina

Por Chen Weihua, Wu Meng y Zhang Tuo

MÉXICO, 20 oct (Xinhua) — Un traje funerario de jade cosido con hilo de oro de la dinastía Han Occidental y una máscara maya de jade se exhiben uno junto a la otra, mientras una máscara de bronce de Sanxingdui comparte espacio con un gran aríbalo (vasija) incaico… en los últimos años, China y América Latina han intensificado el diálogo entre sus civilizaciones a través del tiempo y el espacio, en un contexto de creciente intercambio y cooperación museística.

Desde exposiciones itinerantes hasta proyectos arqueológicos conjuntos, pasando por la conservación del patrimonio y la investigación académica, el intercambio y el aprendizaje mutuo entre las civilizaciones de China y América Latina constituyen una expresión concreta de la Iniciativa para la Civilización Global.

Recientemente, el Museo de Shanghai inauguró la exposición “En la cima del árbol del mundo: civilizaciones antiguas de América”, que reúne más de 1.100 conjuntos de piezas (cerca de 3.000 objetos) procedentes de instituciones culturales y museísticas de México, Perú y otros países.

La muestra se ha convertido en una de las exposiciones monográficas sobre las antiguas civilizaciones americanas de mayor envergadura y más completas de los últimos años a escala mundial.

Las piezas procedentes de instituciones culturales de siete provincias chinas se exhiben junto a tesoros de las antiguas civilizaciones americanas, con la intención de invitar al público a reflexionar sobre las similitudes y los puntos de encuentro entre estas dos tradiciones civilizatorias.

En el Museo de la Capital de Beijing, la exposición “Maíz-oro-jaguar: Gran exposición de las antiguas civilizaciones maya y andina” ofrece otra ventana a la riqueza cultural de América Latina.

Entre las piezas más destacadas figuran adornos de oro de la cultura moche procedentes de Perú, máscaras que representan figuras asociadas al jaguar, y platos de cerámica pintada que permiten al público chino apreciar el esplendor de las antiguas civilizaciones latinoamericanas.

Al mismo tiempo, la cultura china sigue despertando interés en América Latina.

En 2024, el Museo de Sanxingdui y el Museo del Sitio de Jinsha organizaron en Perú la exposición “La luz del Sol: exposición de intercambio cultural entre la cultura del reino de Shu y la civilización Inca”, que exploró los puntos de encuentro entre ambas tradiciones en torno al culto solar, la cultura del oro y las creencias relacionadas con la naturaleza.

En junio de este año, el Museo Nacional de China y el Museo Histórico Nacional de Brasil presentaron una exposición conjunta sobre la cultura alimentaria de la antigua China que, a través de más de un centenar de piezas, mostró al público local la riqueza y diversidad de la cultura gastronómica china.

Rafael Varón, director del Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú, señaló que la cooperación entre las instituciones de ambos países se estrecha cada vez más. “En los últimos años, hemos estado presentes en cuatro grandes exposiciones que se han realizado en China”, afirmó.

La exposición de los Guerreros de Terracota que llegó a Perú en 2016 también causó sensación.

A juicio de Varón, la apertura de China, el desarrollo del comercio entre China y América Latina, y el intercambio de personas han contribuido a impulsar la circulación cultural en ambas direcciones. La cooperación entre museos dará un nuevo impulso a este proceso.

Las civilizaciones Shu e inca veneraban al sol y respetaban la naturaleza; las civilizaciones de la llanura central de China y la maya recurrieron, de manera independiente, a los elementos naturales como fuente de inspiración para desarrollar sus sistemas de escritura.

En todas, los conocimientos arquitectónicos se combinaron con un dominio avanzado de astronomía y calendarios.

A través de exposiciones temáticas, el público chino y latinoamericano puede descubrir de primera mano las resonancias entre ambas tradiciones civilizatorias.

“Las civilizaciones de China y América Latina comparten numerosos puntos en común en su concepción del mundo y del universo”, afirmó Chu Xiaobo, director del Museo de Shanghai.

Antonio Saborit, director del Museo Nacional de Antropología de México, señaló que, aunque las dos civilizaciones se encuentran separadas por océanos, las une una reflexión similar sobre la esencia de la vida humana.

Guo Cunhai, director de la Oficina de Investigación Social y Cultural del Instituto de América Latina de la Academia China de Ciencias Sociales, indicó que las resonancias entre las civilizaciones de China y América Latina tienen sus raíces en sus tradiciones.

“Su raíz más profunda reside en que ambas civilizaciones han mantenido siempre una gran capacidad de apertura, integración y asimilación”, explicó.

A lo largo de su trayectoria histórica, la civilización china ha incorporado y asimilado elementos de otras culturas, lo que le confiere ese aire característico de unidad en la diversidad.

La civilización latinoamericana, por su parte, es una formación cultural surgida del prolongado encuentro entre las culturas indígenas americanas, la europea y la africana, así como las culturas de las comunidades migrantes asiáticas.

En las salas de los museos, en el campo de los proyectos arqueológicos conjuntos y en los encuentros académicos, el intercambio y el aprendizaje mutuo entre las civilizaciones de China y América Latina avanzan progresivamente en múltiples ámbitos.

Estos esfuerzos contribuyen de manera importante a la construcción de una comunidad de futuro compartido entre China y América Latina y aportan la sabiduría del Sur Global al desarrollo mundial.

Ge Yun, comisario de la exposición sobre las antiguas civilizaciones americanas del Museo de Shanghai, explicó que, en los últimos años, los círculos académicos chinos han comenzado a incorporarse gradualmente al trabajo de campo arqueológico y a la investigación empírica en Mesoamérica, para desempeñar un papel cada vez más activo en la producción de conocimiento arqueológico a escala mundial.

El proyecto de arqueología conjunta entre China y Honduras en el sitio maya de Copán, iniciado en 2015, ha obtenido importantes resultados. En 2024, ambos países firmaron un acuerdo para promover el intercambio y la cooperación en materia de patrimonio cultural.

Este año se presentó oficialmente una iniciativa para establecer el Centro de Investigación Arqueológica China-México.

Chu explicó que el Museo de Shanghai ya ha alcanzado un entendimiento con el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México y que existe la posibilidad de enviar el próximo año equipos profesionales de arqueología para realizar trabajos de campo en la nación latinoamericana.

Asimismo, se prevé llevar a México exposiciones concebidas y organizadas por el Museo de Shanghai.

“El intercambio entre los pueblos y el aprendizaje mutuo entre las civilizaciones de China y América Latina están contribuyendo a diversificar los relatos sobre las civilizaciones del mundo, tradicionalmente influidos por el eurocentrismo. El diálogo entre ambas civilizaciones demuestra, con hechos, que la civilización humana no ha seguido una trayectoria única y lineal y que la modernización tampoco responde a un solo modelo”, afirmó Guo Cunhai.

“Solo cuando los países en desarrollo sean capaces de interpretar sus propias civilizaciones y extraer enseñanzas de su historia y de sus experiencias de desarrollo, el Sur Global podrá ejercer verdaderamente su autonomía intelectual y discursiva”, agregó Guo. Fin