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Turismo chino se reactiva con nuevas experiencias tecnológicas y culturales para visitantes extranjeros

BEIJING, 1 nov (Xinhua) — Con la creciente facilidad y el atractivo de los desplazamientos hacia China, “viajar en China y comprar en China” se está convirtiendo en una nueva opción para cada vez más turistas internacionales.

Según la Administración Nacional de Inmigración, en los tres primeros trimestres del año, los organismos migratorios de todo el país registraron 192 millones de entradas y salidas, de las cuales 23,27 millones correspondieron a extranjeros, un 15,6 por ciento más que en el mismo período del año anterior.

Los turistas extranjeros ya no se conforman con los clásicos recorridos por los monumentos chinos. Ahora buscan experiencias tecnológicas y turismo cultural. Las sesiones fotográficas con trajes hanfu (vestimenta tradicional china) y las vivencias de medicina tradicional china figuran entre las propuestas más solicitadas.

Mientras tanto, etiquetas como “Chinamaxxing” y “China Haul” se han viralizado en las redes sociales extranjeras y animan a más viajeros a venir a comprobar por sí mismos la realidad del país.

En una tienda de experiencias robóticas de la municipalidad de Shanghai, un perro robot que camina, salta y hasta da volteretas se ha convertido en la estrella para los visitantes extranjeros. El local ha recibido a más de mil turistas internacionales en sus cuatro meses de actividad.

Las tiendas de coches eléctricos también se han vuelto paradas obligadas. El tanzano Jackson probó uno de los modelos más recientes y destacó la novedosa apertura de puertas, el equipo de sonido y el sistema de conducción: “La tecnología china avanza a pasos agigantados”, afirmó.

Algunas agencias de viajes han empezado a diseñar circuitos a medida con temática tecnológica. Shen Boyang, responsable de una de estas empresas, explica que han adaptado los itinerarios al gusto del cliente e incorporado elementos como repartos con drones, paseos en vehículos autónomos o trayectos en tren de alta velocidad.

Desde comienzos de año, “Chinamaxxing” arrasa en las plataformas sociales del exterior. Los jóvenes occidentales se interesan cada vez más por la cultura china y adoptan por iniciativa propia hábitos como beber agua caliente por la mañana o practicar Baduanjin (Una milenaria gimnasia tradicional china con ocho movimientos, que regula y mejora las funciones corporal, respiratoria y mental para preservar la salud), en busca de un “estilo de vida saludable” a la china.

Otras expresiones culturales del país también atraen oleadas de visitantes.

Un grupo de más de veinte turistas extranjeros, autodenominado “club de fans” de una serie del género Xianxia, centrado en la fantasía, la inmortalidad y las artes marciales, llegó a Longyin Tiancheng, en el antiguo pueblo de Wufengxi, para sentirse por un día como un inmortal de la espada.

El lugar recrea los escenarios centrales de la ficción y, junto al paisaje natural del pueblo, sumerge al visitante en la trama. La serie, distribuida en más de 110 países y regiones con versiones en inglés, tailandés, vietnamita y otros idiomas, se emite simultáneamente en 23 plataformas extranjeras.

El vuelo sobre espadas, el universo “jianghu” de las novelas “wuxia” (artes marciales y caballería) y las coreografías de artes marciales que combinan fuerza y belleza se han convertido en señas de identidad de gran impacto visual que conquistan a más y más espectadores.

En las redes sociales extranjeras, “China Haul” no deja de ganar terreno: se trata de vídeos de un boxing en los que se muestra “qué compré y qué descubrí” en China.

Tanto los creadores de contenido que llegan con la maleta vacía como los internautas que compran en plataformas de comercio electrónico transfronterizo graban sus sorprendentes “botines”.

Con el auge de los viajes a China, muchos turistas preparan ya su lista de compras obligatorias, y los “souvenirs” imprescindibles han pasado del té y la seda a los productos tecnológicos inteligentes y las experiencias fotográficas con hanfu.

En una óptica de Shanghai, la española Macarena no se separa de unas gafas traductoras con IA de fabricación china: al ponérselas entiende el chino sin necesidad de intérprete.

Su compatriota David ha venido a comprar productos tecnológicos para exportarlos a España y sostiene que China lidera la innovación mundial en ámbitos como la inteligencia artificial y el software y el hardware.

Zhong Xuekang, gerente de una tienda de electrodomésticos, señala que los extranjeros representan entre el 70 y el 80 por ciento de la clientela y que les atraen especialmente las gafas inteligentes, los aparatos de masaje y los robots.

Las fotos son parada obligatoria en cualquier viaje a China, y las sesiones con maquillaje y vestuario de estilo chino triunfan entre los visitantes. En varios estudios fotográficos de Shanghai los extranjeros ya son más de la mitad de los clientes.

La nepalí Akshara cuenta que es la primera vez que se prueba un traje de la dinastía Tang y que está encantada. Vestir la ropa tradicional es, a su juicio, una forma de sumergirse en la cultura china y de profundizar en el intercambio cultural.

En una centenaria farmacia de medicina tradicional china, los visitantes pueden descubrir el aroma y las propiedades de las especias chinas, molerlas y elaborar sus propias bolsitas aromáticas. Los métodos de diagnóstico como la observación, la escucha, el interrogatorio y la palpación, y los conocimientos de salud de la medicina china también despiertan gran curiosidad entre los turistas extranjeros. Fin

Con información de la agencia de noticias Xinhua.

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