La XXX Cumbre Iberoamericana cerró este jueves en la capital española con un pacto de 22 países para defender el orden internacional basado en reglas. Expertos advierten que esta postura responde a una profunda crisis de las instituciones supranacionales vigentes desde la Segunda Guerra Mundial.
Por Andrés Flores
MADRID, 5 nov (Xinhua) — La XXX Cumbre Iberoamericana concluyó este jueves en la capital española con la aprobación de la Declaración de Madrid, en la que los 22 países de la comunidad reiteran su compromiso con el multilateralismo, eje central de una cita que, según coinciden expertos en entrevistas exclusivas con Xinhua, se plantea como respuesta a un escenario global caracterizado por la incertidumbre.
“Ante un mundo en transformación, al igual que en 1991”, los jefes de Estado y de Gobierno reafirman en el texto su apuesta por el multilateralismo y por un orden internacional basado en el pleno respeto a la soberanía de los Estados, al Derecho Internacional y a los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, 35 años después de la cumbre fundacional de Guadalajara, México.
El protagonismo que ha cobrado el concepto en esta edición responde, según el sociólogo español Marc Torres, a “un momento histórico en el que las instituciones supranacionales que han regulado el mundo desde la Segunda Guerra Mundial han saltado por los aires”.
“En este contexto, recuperar el multilateralismo y el diálogo entre los diferentes países es más crucial que nunca”, afirmó.
España, país anfitrión y secretaría pro tempore saliente, situó el concepto en el centro desde el principio.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, definió el encuentro como “la gran cita del multilateralismo del siglo XXI” el pasado 21 de julio en Santander, según La Moncloa.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, resumió la apuesta en la ceremonia inaugural, realizada la víspera: “No queremos un mundo de países cada vez más solos. Queremos un mundo de países cada vez más unidos”.
Para Juan Sebastián Schulz, doctorando en Ciencias Sociales e investigador del Centro de Estudios Chinos de la Universidad Nacional de La Plata, en Argentina, la reivindicación del multilateralismo es inseparable de una doble crisis.
“Atravesamos una crisis del orden basado en reglas, atravesamos una crisis de las instituciones internacionales, producto del desconocimiento de ellas por parte de los Estados Unidos en particular”, explicó Schulz a Xinhua.
Esa erosión, sostuvo, “habilita o legitima las pretensiones hegemonistas y unilateralistas por parte de muchos países del norte global”.
De igual pensar es Torres, quien afirmó que “el unilateralismo y el belicismo impuestos por los Estados Unidos son los principales factores que hacen más necesario que nunca generar espacios de entendimiento multilateral”.
Ese diagnóstico se escuchó también desde el escenario de la inauguración.
El secretario general iberoamericano, Andrés Allamand, señaló que el encuentro se celebraba “en tiempos convulsos, tiempos recios, tiempos inciertos, tiempos amenazantes”, y afirmó que la comunidad reafirma “su apoyo a un orden multilateral basado en reglas”.
Y esa preocupación encuentra eco en la propia Declaración de Madrid, que rechaza “la coerción y la aplicación de medidas contrarias al Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas” que obstaculicen la capacidad de los Estados para atender sus necesidades de desarrollo.
Cabe destacar que Argentina, Colombia, Costa Rica y Paraguay se desmarcaron de este párrafo, según las notas de los países recogidas en el documento.
Schulz situó la respuesta en el ascenso de los países emergentes.
El multilateralismo, dijo, “representa una tendencia que se ha fortalecido en los últimos años de países emergentes y en desarrollo del Sur Global”, responsables de la recuperación económica tras la crisis financiera de 2008 y tras la pandemia, que reclaman “más espacios en los lugares de decisión a nivel internacional”.
Esa transición hacia un orden multipolar expresa, según el investigador, “una distribución más equitativa del poder en los espacios institucionales, es decir, que haya más sillas en la mesa donde se toman las grandes decisiones en materia internacional”.
La propia comunidad dio un paso en esta dirección al sumar nuevas voces de África, Asia y el Caribe: Angola, India y Turquía se convirtieron en Observadores Asociados, y la Asociación de Estados del Caribe, en Observador Consultivo.
Su seguimiento quedará en manos de Honduras, que asumirá la secretaría pro tempore y acogerá la XXXI Cumbre en 2028.
Torres planteó que el resultado deberá medirse en hechos.
“Para medir el éxito de la cumbre, al finalizar esta deberían poder presentarse acuerdos de cooperación concretos, ya sean medidas relacionadas con el comercio, la cultura u otras cuestiones de índole política”, señaló.
Y la declaración final recoge varios de esos compromisos.
Entre ellos, se adoptarán una red iberoamericana de reducción del riesgo de desastres, una alianza de inteligencia artificial coordinada por la Secretaría General Iberoamericana y sendas cartas sobre movilidad académica y cuidados.
En tanto, Schulz recordó que América Latina y el Caribe se han consolidado como una región que defiende “los principios de coexistencia pacífica”, el respeto a la soberanía y a la integridad territorial, “la no injerencia en asuntos internos de los Estados y la resolución dialogada y pacífica de conflictos internacionales”, principios que la región lleva a los foros en los que participa, del G20 a los BRICS y del G77 a la propia Cumbre Iberoamericana.
“El mundo es cada vez más multipolar y existen cada vez más países que tienen la voluntad de participar en la instancia de decisión internacional, planteando sus vías propias al desarrollo, pero sobre todo construyendo nuevos principios que guíen las relaciones internacionales y que permitan que este mundo multipolar se exprese en la construcción de una comunidad de destino compartido para la humanidad”, concluyó Schulz. Fin
Contexto para México
Contexto para México: La comunidad iberoamericana nació en Guadalajara, México, hace 35 años como un espacio de cooperación. Hoy, ante la erosión de las instituciones internacionales señalada por analistas, esta plataforma sigue siendo un foro esencial para que América Latina defienda su soberanía y busque consensos frente a potencias hegemónicas.
Con información de la agencia de noticias Xinhua.
