RÍO DE JANEIRO, 22 sep (Xinhua) — Brasil enfrenta el desafío de aprovechar el creciente interés internacional por sus minerales críticos y estratégicos, en un momento en que la falta de previsibilidad regulatoria y la prolongación de los procesos de licenciamiento ambiental son señaladas por especialistas como obstáculos para atraer nuevas inversiones. El sector mineral brasileño facturó alrededor de 298.000 millones de reales (57.752 millones de dólares) el año pasado y genera más de 200.000 empleos directos, según datos presentados hoy en el Seminario Innovación Aplicada a la Minería. El debate adquirió especial relevancia ante el aumento de la demanda mundial de minerales considerados estratégicos para industrias como las energías renovables, las baterías, la electrónica y otras tecnologías avanzadas. Julevania Alves Olegario, directora de Desarrollo Sostenible en Minería del Ministerio de Minas y Energía, señaló que Brasil necesita reducir la incertidumbre que rodea a los procesos de licenciamiento ambiental. “El técnico que analiza los estudios de licenciamiento tiene miedo de aprobar, quien tiene la capacidad de tomar la decisión tiene miedo y la comunidad tiene miedo porque la comunicación no llega”, afirmó. Según la funcionaria, la sucesión de acciones judiciales que paralizan proyectos también incrementa el riesgo percibido por los inversores. Olegario defendió al mismo tiempo la fiscalización y la participación del Ministerio Público, aunque consideró necesario evitar excesos que puedan paralizar los procesos. La preocupación por la previsibilidad de las reglas también fue destacada por Leandro Rossi, director ejecutivo del Mining Hub, quien relató conversaciones con unos 44 fondos internacionales de capital de riesgo, en su mayoría extranjeros. “El problema no es que el proceso sea largo; el problema es que sea largo y cambie. Independientemente de cuál sea la regla, tiene que estar clara”, afirmó. Para los especialistas, la minería brasileña se encuentra ante una ventana de oportunidad vinculada a la transición energética mundial, pero el aprovechamiento de ese potencial dependerá de la capacidad del país para combinar expansión productiva, protección ambiental y mayor seguridad jurídica. El debate se produce además cuando Brasil intenta avanzar desde la exportación de minerales hacia una mayor agregación de valor, incorporando tecnología y conocimiento a sus cadenas productivas. Especialistas reunidos en el mismo seminario señalaron que la combinación de una amplia diversidad mineral, una matriz energética relativamente limpia y una base científica desarrollada ofrece condiciones para ampliar la participación brasileña en las nuevas cadenas industriales vinculadas a la transición energética. En este contexto, la definición de reglas más previsibles, una mejor coordinación entre autoridades, empresas y comunidades y una gestión más eficiente de los recursos generados por la minería aparecen como elementos centrales para que Brasil pueda transformar su riqueza mineral en nuevas inversiones, empleos y desarrollo tecnológico. Fin
